Al nuevo presidente de Ecuador, que saldrá de una segunda votación dentro de un mes, le espera la certeza de tiempos difíciles tanto dentro como fuera del país y la incertidumbre de que no pueda incluso terminar su mandato, dijo este martes el banco de inversiones Credit Suisse First Boston (CSFB).
En el exterior, las dificultades empezarán cuando el ex coronel Lucio Gutiérrez o el empresario Álvaro Noboa tenga que negociar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, sin el cual el riesgo de default o cesación de pagos se incrementará significativamente el próximo año, indicó.
En el interior, el nuevo presidente tendrá que hilvanar una fina relación con el Congreso, sin la cual los riesgos políticos se agravarán en el mediano plazo, por lo que el próximo presidente tendrá que pagar un alto precio en concesiones a las representaciones políticas en la legislatura.
Parece ya claro que el nuevo presidente será débil, encarando a un congreso hostil y dividido, dijo CSFB, una corporación internacional cuyas actividades incluyen garantías de valores y asesoría en servicios financieros en 36 países.
Indicó que debido a que dos de los presidentes recientemente electos de Ecuador fueron destituidos cuando se volvieron muy impopulares, no puede descartarse que el nuevo y debilitado presidente no alcance tampoco a cumplir su propio término, dijo CSFB en un informe de siete páginas titulado Elecciones presidenciales de Ecuador: Qué puede esperarse de la segunda ronda y después...?
Yo no diría que soy muy pesimista (sobre el futuro político ecuatoriano), dijo a la AP Lacey Gallagher, analista de CSFB a cargo de los asuntos de México, Chile, Ecuador y Argentina. Quienquiera que resulte presidente se encontrará con grandes y difíciles retos.
Será un encuentro, dijo CSFB, que polarizará al país entre un ex militar golpista reminiscente, en términos políticos y apariencia al presidente venezolano Hugo Chávez y un magnate de la industria bananera que cree, aunque sin mucho convencimiento, que todo se resuelve con dinero.
CSFB dijo que el actual presidente Gustavo Noboa se irá en enero sin un acuerdo con el FMI, que ha estado en negociaciones durante gran parte del año, y una acumulación de atrasos en sus compromisos externos por 265 millones de dólares.
El fracaso con el FMI y el reciente incremento de salarios sólo complica la ya difícil situación fiscal para el próximo gobierno que, aun con un acuerdo del FMI que le serviría para pagar solamente sus compromisos con el Club de París, no podría librarse de una potencial brecha financiera de 581 millones de dólares el próximo año, dijo el CSFB.
CSFB indicó que veía vulnerabilidad en ambos candidatos: el respaldo que tiene Gutiérrez es más ideológico que el de Noboa, lo que le hace menos flexible para maniobrar y asegurarse el apoyo que necesita. Noboa, por su parte, no tiene bagaje ideológico, lo cual lo hace vulnerable a la deserción si los costos del respaldo político que precisa se vuelven muy altos.

















