Según una publicación en la red del diario El País de Madrid, un cambio de régimen en Bagdad, como el que desea el presidente de EE.UU., George W. Bush, implicaría una revisión completa de las concesiones de explotación petrolera. La oposición iraquí, apoyada por Washington, reconoce que las compañías estadounidenses se quedarán con la mejor parte cuando caiga Saddam, pero amenaza con dejar a las empresas de Francia y Rusia fuera del reparto si sus gobiernos no participan en la guerra.

El diario madrileño asegura que, a pesar de que Bush continúa insistiendo diplomáticamente, su objetivo final es la guerra contra Irak. El objetivo inicial de Washington es atraerse el máximo número de aliados, y el petróleo, como ya ha descubierto la oposición iraquí, resulta un gran incentivo. El petróleo como argumento para formar un frente contra el régimen de Hussein, según El País es preconizado por James Woolsey, director de la CÍA entre 1993 y 1995, consejero de la British Airways y abogado especializado en litigios internacionales. “Francia y Rusia tienen empresas petroleras e importantes intereses económicos en Irak. Debemos decirles que si nos ayudan a conseguir que Irak disponga de un Gobierno decente, haremos que las nuevas autoridades de Bagdad cooperen con sus empresas”, comentó Woolsey a The Washington Post. Asimismo asegura el diario español que las petroleras estadounidenses Exxon Mobil y Chevron Texaco tendrán grandes ventajas en explotación en el caso de que Bush invada Irak, en detrimento de las compañías rusas como Lukoil o Slavneft, la francesa Total Fina Elf y empresas de India, Italia, China, Argelia y Vietnam, han firmado acuerdos con Saddam Hussein. desde que acabó la guerra del Golfo. Casi todos esos acuerdos están en suspenso, en espera que concluya el embargo económico de las Naciones Unidas.