Varios países latinoamericanos reclamaron esta mañana en Ginebra que las reducciones arancelarias para abrir los mercados no agrícolas se hagan sobre la base de los aranceles máximos a los que se comprometieron (los consolidados) y no sobre los aplicados, que pueden ser mucho más bajos.
Brasil, Colombiay Paraguay argumentaron en la Organización Mundial de Comercio (OMC) que en muchos casos los países en desarrollo han reducido ya sus aranceles espontáneamente y reclaman que se les dé crédito por esa "liberalización autónoma" en lugar de exigirles mayores recortes.
En la reunión del grupo que trata en la OMC del acceso al mercado Venezuela señaló que el arancel consolidado es el que debe tomarse como base para las negociaciones de reducción, pues es la obligación adquirida por el país miembro, algo en lo que coincidió con Brasil.
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La delegación brasileña destacó que cualquier otra propuesta no hará sino "socavar la dimensión de desarrollo" de la actual ronda de Doha al imponer "una reducción unilateral de derechos de aduana sobre todo a los países en desarrollo".
Según Brasil, "el uso de los aranceles consolidados como base contribuirá también al carácter transparente y predecible de las negociaciones ya que esos compromisos arancelarios están perfectamente documentados en cada país mientras que la información sobre los derechos de aduana realmente aplicados a veces no está disponible de modo inmediato".
Colombiaseñaló, por su parte, que no podrá aceptar de antemano un compromiso para eliminar la brecha entre aranceles consolidados y los realmente aplicados como proponen algunos miembros de la OMC.
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Sin embargo, agregó que esa diferencia se irá reduciendo "conforme se avance en el recorte de los derechos de aduana consolidados, en la eliminación de los picos (aranceles que pueden superar el 100%) y de la progresividad arancelaria".
Paraguay recordó que el mandato de Doha, donde se lanzó el pasado noviembre la actual ronda de negociaciones, plantea la eliminación de los aranceles y la reducción o eliminación de los picos arancelarios, así como los obstáculos no arancelarios.
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Los países en desarrollo se quejan del perjuicio que les causan las actuales estructuras arancelarias, heredadas de la Ronda Uruguay, que aplican derechos en frontera cada vez más altos a sus productos de exportación conforme ganan valor añadido en el proceso de transformación.
Algunos de esos países, como la India, argumentan por otro lado la necesidad que tienen de mantener aranceles altos tanto para aumentar su recaudación fiscal como para proteger su industria, que se resiente de un parque tecnológico más antiguo y de tipos de interés más elevados.

















