Luego de cuatro meses de aparearse las ballenas jorobadas o yubartas en las costas del sur de Manabí, el Parque Nacional Machalilla empezó a promocionar la observación de la “escuela de delfines” en los alrededores de la Isla de la Plata, una actividad que llevan a cabo esos mamíferos marinos adultos para adiestrar a sus crías.
“Se van las ballenas pero se quedan los delfines”, dice Sol Damerval, directora del Parque, entidad que administra esa zona de más de 55.000 hectáreas, la segunda área protegida más importante del país después de Galápagos.
Pero hay más atractivos turísticos que el Parque piensa difundir. La funcionaria se refiere a las rayas (mantarrayas), lobos marinos, falsas orcas, ballenas piloto, tortugas y aves marinas, toda una variedad de animales migratorios y permanentes que hacen de la zona sur de Manabí un sitio único en el mundo.
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Adicional a los atractivos en el mar, en las cabeceras de playa, ríos e islotes del Parque se encuentra el gran potencial de la observación de aves, que ocurre a finales de año con la presencia de turistas de Alemania y Holanda, especialmente.
En San Sebastián, por ejemplo, la gran atracción es un ave multicolor llamada mot-mot, que usa un péndulo en su cola para atraer a la hembra.
AVISTAMIENTOS
Cristina Castro una estudiosas de especies marinas dice que lo que más llama la atención es el denominado delfín tornillo, que solo ha sido registrado en Galápagos y que se llama así por la forma como se contorsiona.
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Los delfines no solo permanecen cerca de la isla de La Plata, sino que tienen su hábitat alrededor de los islotes costeros, por la abundancia de alimentos en los arrecifes de coral cercanos a la costa.
En la zona no solo existen yubartas sino también una gran variedad de delfines.
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