Eso causó la intoxicación y muerte de José Luis Mejía Alarcón e Ignacio Albarracín Freire. Otro afectado que aún sobrevive es Pedro Suárez Merlo, quien ayer presentó una ligera mejoría en el hospital Luis Vernaza.

Según Morales y los familiares de los fallecidos, los tres jóvenes compraron dos botellas de licor Cristal Seco, en una despensa del Suburbio Oeste y se amanecieron libando la madrugada del martes pasado.

Se embriagaron en la esquina de las calles 25 y Cristóbal Colón.
Morales señaló que los agentes realizan las investigaciones para ubicar el local y proceder al cierre e incautación de la bebida.

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Wilson Mejía, pariente de José Luis Mejía, dijo que espera las pistas que dé Suárez para que informe dónde adquirieron el licor y si la botella estaba sellada.
Para los laboratoristas de la Unidad Antinarcóticos de la Policía, quienes hicieron las pruebas de los restos de alcohol hallado en las botellas que tenían las víctimas, es un milagro que uno de los afectados esté aún con vida.

El alcohol metílico tiene un alto contenido de impurezas que son letales para el organismo humano, indicaron.

Wilson Mejía presume que existe alguna fábrica clandestina que usó botellas similares a las de esta marca de licor para adulterar el producto.
“Se debe detener de inmediato a quien está cometiendo esas irregularidades”, enfatizó.

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Solicitó a la Intendencia General de Policía que realice operativos en licoreras, tiendas, discotecas y bares, a fin de que no expendan licor falsificado.