Con amor y gran dedicación las jóvenes madres de la cooperativa Reina del Quinche del Guasmo Sur, cuidan a sus hijos y los estimulan en forma temprana para que se desarrollen normalmente.
Juegos y caricias son parte del proceso que se realiza en cada uno de los hogares y en el comedor popular de la fundación Casa de la Misericordia, donde les enseñan cómo aplicar las técnicas para obtener resultados que beneficien a los niños, todos menores de 6 años.
Ayer fue un día especial, por cuanto las madres y los instructores se reunieron para explicar el trabajo que realizan con ayuda de la fundación Nahim Isaías.
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Las pequeñas y descuidadas casas revelan la situación de pobreza que se vive en este sector marginal de Guayaquil. Xavier Moina, coordinador del proyecto, destaca que muchas veces no se estimula a los niños o se lo hace en forma no adecuada por la falta de conocimientos, por lo que se enseña a las madres cómo hacerlo.
“Lo correcto es que también asistan los padres, quienes poco se involucran en este proceso de estimulación temprana, que tiene gran importancia para el adecuado desarrollo físico y psicológico de los menores. El niño que se siente amado y respetado crece normalmente”, expresó.
El curso comenzó en junio del presente año y terminará en mayo del 2003. La fundación Nahim Isaías contribuye con materiales para la elaboración de las cajas y otros objetos y las madres aportan con pequeños recipientes para elaborar sopladores, tragabolas, tarjetas y otros artículos que sirven para el aprendizaje de los pequeños.
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Las madres expresaron su satisfacción por lo aprendido y principalmente por los resultados obtenidos. Susana Domínguez dijo: “Aprendí lo importante que es compartir con mis hijos Tamara (9 meses) y Jordan (2 años) el diario aprendizaje de los colores y texturas”.
Dalia Durán, madre de Damaris (3 años), también reconoció la utilidad del aprendizaje para ayudar al crecimiento de su hija. “En casa no se hacía nada, ahora los cosas son distintas”, dijo.













