El australiano Lleyton Hewitt y el estadounidense James Blake se enfrentarán en la tercera ronda del US Open. Hace un año, en segunda vuelta del mismo torneo, el primero fue acusado de proferir palabras racistas hacia su rival.

Hewitt, que acabó ganando el torneo del pasado año, se enfrentó en segunda ronda del torneo a Blake, un tenista norteamericano que este año es vigesimoquinto cabeza de serie, hijo de un hombre negro estadounidense y una mujer blanca británica.

El australiano, que necesitó cinco sets para ganar a Blake, se dirigió al árbitro durante la cuarta manga y le dijo en referencia a un juez de silla negro, con cuya labor estaba descontento: "Mírelo, mírelo. No ve ningún parecido".

Publicidad

La opinión pública norteamericana reaccionó con enfado asegurando que el australiano hacía mención a que el jugador y el juez de silla tenía el mismo color de piel, pero Hewitt aseguró que se refería a la similitud entre dos decisiones en su contra tomadas por el mismo árbitro.

Hewitt lanzó aquellas palabras en la pista central Arthur Ashe, que lleva el nombre de la leyenda del tenisnegro norteamericano.

El partido de Hewitt y Blake, que se jugará este fin de semana, ha levantado las ampollas que quedaron sin curar el pasado año.

Publicidad

Publicidad

"No pienso para nada en ello. James y yo lo tenemos claro al respecto. Hablamos después del incidente y ahí terminó el caso", dijo Hewitt tras conocer el nombre de su rival en tercera ronda.

Desde aquel partido, Hewitt y Blake se han enfrentado en dos ocasiones más, en semifinales de Tokio y en octavos de final de Miami y en ambas ganó el australiano.

Publicidad

Blake tampoco quiere incidir demasiado en el asunto. "No he pensado demasiado en ese hecho desde que pasó. Como he mejorado en el escalafón, ello me ha ayudado a tener mala memoria. Pienso que actué como debía hacerlo y lo tomé de una forma natural", afirmó el norteamericano.

Pero el público estadounidense y la prensa de este país sí van a recordar el incidente y la presión será grande para Hewitt.

"Juego mis mejores partidos cuando la presión es grande y el público grita", advierte Hewitt. "Sólo hay que ver mis encuentros de Copa Davis, como en Brasil y Barcelona para darse cuenta de ello. Y no creo que Nueva York sea peor", señaló.