El ir y venir de canciones entre América y España ha generado un intercambio sin precedentes del que son ejemplos los éxitos del Aserejé,de Las Ketchup españolas; o Torero, del puertorriqueño Chayanne.
Al hilo de ese flujo de artistas y de obras, el tema protagonista sin discusión del verano musical español, el Aserejé, es también pieza favorita en numerosos países del otro lado del Atlántico, entre ellos Perú, Colombia, México o El Salvador.
Y en sentido inverso, Chayananne, el cantante puertorriqueño, que en estos días realiza una gira por España, ha sido habitual en las listas de más escuchados con los temas Torero, Boom, boom y Salom de su último álbum, Grandes Exitos.
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El trillado asunto de la globalización, que desde hace unos años otorga a las cosas una dimensión multinacional, ha permitido que en terrenos como la literatura, el cine o, en este caso, la música, las últimas producciones de un país puedan ser conocidas casi de forma simultánea no sólo entre sus vecinos sino en otros continentes.
En ese barco que sale de América hacia Europa han llegado a España artistas de todos los países, desde Canadá hasta Chile, y en el trayecto inverso son muchos los solistas y grupos españoles que se pasean por los escenarios y emisoras de toda América Latina.
Ese fenómeno ha hecho posible en los últimos años que, como este verano Las Ketchup, otras veces el éxito casi universal se lo hayan apuntado artistas como los españoles de Jarabe de Palo, que en 1997 arrasaron en medio mundo con La Flaca ; los argentinos de King Africa con el tema La bomba y los de La Mosca Tsé-Tsé con Para no verte más, en 2000, o la mexicana Paulina Rubio, el año pasado, con Y yo sigo aquí.
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Después de unos años en los que la música de América Latina llegaba a Europa con bastante retraso, hoy por hoy la difusión de las obras es casi simultánea y en algunas ocasiones los artistas han lanzado algún disco antes en España que en su propia tierra.
Algunos de los artistas latinoamericanos que ya se han hecho familiares en España son el puertorriqueño Marc Anthony, la peruana Susana Baca, los mexicanos Luis Miguel, Thalia, Lila Downs, Maná y los intérpretes de narco-corridos Los Tigres del Norte, los colombianos Andrés Cabas, Carlos Vives, Shakira, los Aterciopelados, Juanes o Totó la Momposina.
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De Argentina han llegado también los tropicales del grupo Ráfaga, de Estados Unidos Christina Aguilera y la cantante Alicia Keys; de Venezuela, Ricardo Montaner y Franco de Vita y de Puerto Rico Shalim o Ricky Martin.
La representación cubana está formada, entre otros muchos, por la legendaria Celia Cruz, Omara Portuondo, los raperos de Orishas, Eliades Ochoa, la Vieja Trova Santiaguera, Pancho Céspedes o Lucrecia y los múltiples interpretes del jazz latino.
Y entre los españoles que hacen las Américas están Estopa, Rosana, Alejandro Sanz, Sergio Dalma, Presuntos Implicados, los Hombres G, Rosario, Miguel Bosé, Mónica Naranjo y Mónica Molina, Fangoria, Nacho Mastreta, aparte de los flamencos como Vicente Soto, Los Mártires del Compás o el grupo Ketama.
También están Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Antonio Vega, Carlos Cano, Pedro Guerra, Manolo García, los gaiteros José Angel Hevia y Carlos Nuñez, Siniestro Total, Alaska y Enrique Bunbury.
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Por cierto, que la última voz mexicana en España, la de Patricia Manterola, es la que interpreta el tema Que el ritmo no pare, que promociona en radio y televisión la Vuelta Ciclista a España, que rodará entre los días 7 y 29 de septiembre próximo.
















