“Mi pueblo es decidido y fuerte pero no libre. No queremos ser independientes, sino autónomos para poner en práctica nuestra visión del mundo. Nadie tiene una relación tan especial con este planeta como nosotros”, aseguró Sebastiao Haji Manchinari, del pueblo Yine, del estado brasileño de Acre (norte).

Los pueblos indígenas, que representan 5.000 comunidades y 350 millones de personas, se reunieron la semana pasada en Kimberley (centro de Sudáfrica) y presentaron ayer su declaración.

“No tenemos acceso a las reuniones oficiales, todas las negociaciones se celebran a puerta cerrada, con enormes controles de seguridad. No se nos escucha”, lamentó Mirian Masaquiza, de la Confederación Nacional de Organizaciones campesinas, indígenas y negras de Ecuador.