El régimen democrático actual tiene todavía algo más de cuatro meses de vida, tiempo suficiente para atender justas peticiones que llegan de diversos ángulos:
– Desde Quito, me llega un pliego repleto con firmas pertenecientes a personas, unas cercanas a la política y otras muy ajenas, que contiene una petición muy sencilla, muy clara y –para mí– muy justa. Me recuerdan que es hora ya de terminar con la injusticia que se continúa cometiendo respecto a la Dra. Rosalía Arteaga Serrano, quien ejerciera la Presidencia Constitucional del Ecuador entre el 6 y 12 de febrero de 1997 y a quien luego el Congreso Nacional le arrebatara el derecho de ser la legítima sucesora del depuesto presidente, el Ab. Abdalá Bucaram; sabemos que a vista y paciencia del Ecuador se cometió este abuso y esta injusticia.
Por otra parte, me dan a conocer que la Econ. Cecilia Calderón de Castro, con carta del 14 de mayo del 2001, se dirigió al Dr. Gustavo Noboa B. solicitándole que “se reivindiquen los hechos históricos para ejemplo de las generaciones actuales y futuras y se realicen los trámites necesarios a fin de que se reconozca a la Dra. Rosalía Arteaga los beneficios de los que gozan todas aquellas personas que en algún momento ejercieron la Primera Magistratura de la Nación”. “Entre otros derechos, Sr. Presidente –continúa la diputada– y al ser la única mujer que ha ejercido hasta ahora tan alta dignidad en nuestro país, pido a usted la colocación del retrato de la Dra. Rosalía Arteaga Serrano en el salón correspondiente del Palacio de Gobierno, así también el reconocimiento de todos sus derechos económicos y protocolarios en su calidad de ex Presidenta Constitucional de la República”.
Cuando este atropello a la dignidad humana tuvo lugar (febrero de 1997) dejé constancia para la historia de la aberración que se cometía “coram populo”; el poder de grupos influyentes y de partidos políticos dominantes consagró este abuso que hasta la fecha no ha recibido una congrua satisfacción por los derechos conculcados. Es por estas razones que me uno al pedido al Dr. Gustavo Noboa B., presidente constitucional del Ecuador, para que el retrato de la Dra. Rosalía Arteaga sea ubicado en el salón donde constan los demás ex mandatarios; que con esta acción se reconozca oficialmente el lapso en que ella ejerció su mandato y finalmente, para que la historia que enseñamos a nuestros alumnos, a pesar de ser tortuosa y, en ocasiones, muy penosa, sea nítida y clara y no llena de periodos inciertos que se prestan a interpretaciones antojadizas. El Presidente puede fácilmente reparar esta injusticia: porque procede en derecho y además porque él no la cometió; no se trata de hacer un favor a alguien; lo que se busca es sanidad jurídica, histórica y social.






