Casi en todo se les ha dado la razón a las provincias amazónicas cuando, por sus múltiples necesidades, han recordado a los gobernantes atención y servicios.
Menos en aprobar medidas de hecho y sus violencias, el país ha estado de parte de esas provincias. Es que todavía existen repudiables diferencias entre los favorecidos por la cercanía a los poderes centrales y el Ecuador periférico, ignorado en su dramático abandono.
Para las provincias amazónicas es primordial que elijan representantes que conozcan sus realidades y estén capacitados para impulsar correctamente los cambios que se reclaman. Así se evitarán las dañinas violencias.
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En tal sentido, son vitales capacidad, iniciativas razonables, espíritu de unión y convocatoria. La cercanía de la campaña electoral ya debe definir, en aguda crítica, a los compatriotas del sector que tiene numerosas razones para la insatisfacción.
Hay que comenzar asegurando el inmediato futuro para servicios de salud pública, seguridad social, educación y preservación del ambiente. Lo que es tan importante como mejores vías de comunicación y auspicios para el turismo.
Para los legisladores y el equipo ejecutivo del próximo gobierno, el compromiso con las poblaciones amazónicas es prioritario. Dependerá de los representantes que se elijan para su entendimiento.

















