El fútbol chileno arriesga caer en un extenso receso, tras la huelga indefinida decretada el lunes último por los jugadores y los entrenadores de los 32 clubes, coincidieron ayer máximos dirigentes de las instituciones de primera y segunda división.
Los futbolistas exigen el cambio de la modalidad del campeonato, que se realiza con dos torneos de quince partidos (Apertura y Clausura) y demandan el pago de remuneraciones atrasadas.
El conflicto estalló después que la Asociación Nacional de Fútbol Profesional suspendió por tres años el descenso automático de los equipos con menor puntaje, para “economizar gastos”, y aumentó de 16 a 20 los clubes de primera división.
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El propósito de la asociación, que mantiene deudas previsionales por 30 millones de dólares, es evitar que los clubes se comprometan con sueldos excesivos al mantener jugadores más cotizados, lo que provocó una fuerte molestia en el Sindicato.
Pero ayer la dirigencia del fútbol chileno amenazó con despidos a los jugadores.
CRISIS
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En Uruguay, los futbolistas realizarán hoy una asamblea, porque la mayoría no cobró los salarios de julio, y porque 12 de los 18 clubes de primera deben reducir su presupuesto a $ 8.500 mensuales.
En Bolivia, la Liga Profesional de Fútbol anunció ayer que desde septiembre ningún jugador podrá tener un sueldo superior a $ 1.500.
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En Paraguay, los integrantes del Cerro Porteño decidieron que entrenarán una vez al día y no se concentrarán antes de jugar, porque les adeudan $ 50.000 por salarios y premios.
















