En medio de los escándalos de corrupción que empañan su imagen, se conformó una nueva cúpula de la Policía Nacional con oficiales que se caracterizan por ser más amigos de la acción que de los escritorios.

La nueva cúpula fue escogida por presidente Alvaro Uribe y el comandante de la institución, general Teodoro Campo, un oficial que se encontraba retirado y cuyo regreso a las filas despertó varias críticas porque se rompió la línea de mando actual.

Como subdirector fue designado este miércoles el general Héctor Darío Castro, que era comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá.

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Aunque últimamente esta división ha dado contundentes golpes a las milicias de la guerrilla en la capital, no pudo prevenir los ataques explosivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) durante la toma de posesión de Uribe hace tres semanas.

En reemplazo del nuevo subdirector en Bogotá fue nombrado el general Jorge Daniel Castro, que ejercía como jefe de la Policía del departamento de Santander, donde hay gran presencia guerrillera y paramilitar.

Como director operativo de la institución quedó el general Luis Alfredo Rodríguez, actualmente a cargo de la ciudad de Cali.

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A cargo de la división antinarcóticos fue nombrado el coronel Jaime Augusto Vera, que tiene una especialización en combate al tráfico ilegal de drogas en España y ha sido agregado en México.

Estas designaciones y otras implicaron la salida de ocho generales. También se espera el alejamiento de unos 17 coroneles.

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El saliente general Aldemar Bedoya, hasta ayer inspector nacional, aseguró que este remezón servirá para mejorar la deteriorada imagen de Policía Nacional afectada por una serie de escándalos.

Entre estos se cuentan los supuestos contactos con la guerrilla del ex secretario privado del antiguo director de la Policía, el enriquecimiento ilícito del ex jefe de la seguridad presidencial y la malversación de dos millones de dólares donados por Estados Unidos para la guerra antidroga.