El secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, aseguró que el Gobierno del presidente George W. Bush tendrá apoyo internacional si decide emprender una acción militar contra Irak.
"No sé cuántos países participarían en el caso de que el presidente decida que los riesgos de no actuar son mayores que los riesgos de no hacerlo", dijo Rumsfeld ayer en una reunión con infantes de marina en la base militar de Camp Pendleton, California.
El jefe del Pentágono añadió que "cuando nuestro país tome las determinaciones apropiadas, las correctas, entonces otros países cooperarán y participarán".
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Sin embargo, Rumsfeld aclaró que Bush tomará esa decisión de lanzar una operación militar contra Irak para derrocar al régimen de Sadam Hussein sobre la base de lo que sea mejor para EE.UU..
El secretario de Defensa habló con los periodistas en momentos en que Bush se entrevistaba en Crawford (Texas) con el embajador saudí, príncipe Bandar ben Sultán, cuyo país, uno de los más importantes aliados de EE.UU. en el Oriente Medio, ha manifestado su oposición a una intervención militar.
El portavoz de la Casa Blanca informó que durante el encuentro Bush analizó el tema de Irak con el embajador, así como el permanente conflicto del Oriente Medio.
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"Sobre el tema de Irak, el presidente hizo hincapié en que todavía no ha tomado ninguna decisión, que continuaremos consultando a Arabia Saudí y a otros países acerca de las medidas en el Oriente Medio, en Irak", expresó.
Fleischer expresó que durante las conversaciones Bush dejó en claro que Huseín "es una amenaza para la paz mundial, para la paz regional y que el mundo y la región estarían más seguros sin Sadam Hussein".
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La Casa Blanca ha acusado a Irak de integrar un "eje del mal" junto a Irán y Corea del Norte con el propósito de desarrollar armas de destrucción masiva y promover el terrorismo.
El portavoz señaló que no estaba claro si se planteó el tema de las exportaciones petroleras saudís a EE.UU., pero reiteró la confianza del Gobierno en cuanto a que ese país no utilizará los hidrocarburos como arma política.
Además de ser aliado importante de EE.UU., Arabia Saudí es el principal abastecedor de petróleo para este país que exporta más del 60 por ciento de los hidrocarburos que consume.
Debido a esa dependencia de las importaciones, EE.UU. se ve obligado a asegurar el flujo petrolero del Oriente Medio, que se vería reducido en el caso de un ataque a Irak, otro importante país exportador.
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Fleischer expresó que antes de la reunión, el presidente Bush se comunicó por teléfono con el príncipe Abdulá para reiterarle la fortaleza de los lazos que unen a ambos países.
Esos lazos se vieron debilitados después de que Arabia Saudí dijera que no facilitaría su territorio como base para un ataque contra Irak.
Por otra parte, algunos legisladores estadounidenses han sugerido que ese país no está cooperando debidamente en la guerra global contra el terrorismo lanzada por el presidente tras los atentados del 11 de septiembre.
Por lo menos 15 de los 19 terroristas que llevaron a cabo esos ataques terroristas, los más graves de la historia, eran saudís.
En una entrevista con la cadena de televisión CNN, Adel al-Jubeir, asesor en política externa del príncipe Abdulá y gobernante de facto de Arabia Saudí, dijo que su país está de acuerdo en que Huseín es una amenaza.
Sin embargo, insistió en la renuencia saudí a dar su acuerdo a una intervención militar para derrocarlo.
"Seguimos pensando en que este no es el momento adecuado. No hay un país en el mundo que la apoye. No existe una base legal. No hay una sanción internacional. Tampoco existe una coalición", expresó.

















