Me parece una crueldad el comportamiento de ciertos empleados de unas instituciones financieras que con demasiada pretensión tratan de humillar a las personas del medio.

En una agencia bancaria, en un mall al norte de la ciudad, un empleado atendió a un cliente de manera despectiva haciéndole creer que por no contar con un trabajo de oficina, no era alguien.

Las personas valen por lo que son y no por lo que tienen, ni por su trabajo. Hay ciertas tareas mucho más honorables y sacrificadas que los trabajos de muchos que permanecemos en una oficina.

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Nadie tiene derecho a desmerecer un trabajo mientras este sea honrado.
Que unos señores aprendan a tener humildad con el prójimo. Un cambio de actitud en todos nosotros nos llevaría a cambiar este país.
Loly Falquez
Guayaquil