Región y regionalidad
Este trabajo pretende realizar una lectura crítica y una interpretación de por qué y cómo no obstante la realidad histórica y social de las regiones,  las regionalidades y los regionalismos, su presencia ha sido y es negada y excluida por el discurso político y el proceso de constitución del Estado Nacional en ciernes. Este es uno de los aspectos que han impedido la constitución de una verdadera unidad nacional. Pues, el Estado Nación y la unidad política del país se los ha pretendido construir más sobre una realidad imaginada que sobre los procesos reales que ha vivido y vive la sociedad ecuatoriana, como diversidad de relaciones regionales, étnicas y culturales.  Los modelos y proyectos políticos de reestructuración y de readecuación del Estado-Nación cuanto de la unidad nacional, deben considerar esta situación histórica de larga data. Caso contrario, seguirán reproduciendo el histórico desencuentro entre una concepción de unidad política y social, que no da cuenta de la historia real, en cuanto esta señala la presencia e incidencia de las regiones, las regionalidades, las etnias y las culturas como diversidades sociales que hay que asumir.
Apuntes de la ponencia ‘Región, regionalidad y Estado Nacional: encuentros y desencuentros de un problema de larga duración’, de Willington Paredes, del Archivo Histórico del Guayas.

El Estado desde la región
La ponencia examina la consolidación de una identidad regional específica: el centro sur ecuatoriano y su práctica política durante el siglo XIX. A partir de la estructura de un modelo estatal centralizado, que utilizó a los gobernantes locales como vehículos para mantener la cultura de subordinación al inca-rey, el dominio colonial de América reprodujo la tradición centralista de Castilla para hacer de las ciudades que actuaban como capitales de los virreinatos o de las audiencias, el centro de un poder altamente burocratizado (Claudio Vélez, 1984).

 El siglo XIX ecuatoriano sería por lo mismo un proceso de constante lucha entre regiones, ya sea en alianza o enfrentamiento, por apropiarse del poder gubernamental y sus atribuciones. Sin embargo, esta práctica no fue uniforme. La ponencia hace suya la tesis sobre lo regional como un fenómeno histórico político no reductible al juego de los intereses locales, ya que algunos de ellos se polarizan y otros no (Juan Maiguashca, 1992). Pero disiente de una caracterización de los mitos unificadores de la nacionalidad ecuatoriana en términos de enfrentamiento entre las católicas Quito y Cuenca y la laica Guayaquil.
Apuntes de la ponencia ‘Construyendo el Estado Nacional desde la región: el progresismo azuayo del siglo XIX’, de María Cristina Cárdenas, Universidad de Cuenca.