Ante la arremetida de Quispe, un ex guerrillero que lidera al Movimiento Indigenista Pachakuti (MIP), Morales respondió al decir que quiere ser presidente y que está preparado para asumir el cargo el 6 de agosto.
El candidato de los campesinos cultivadores de hoja de coca –base de la cocaína– antepone sutilmente su espectacular ascenso contra el quinto lugar, a mucha distancia, de Quispe, que cuenta con algo más del 6% de los votos.
“El Evo (Morales) no quiere ser presidente, para qué entonces candidatea”, dijo un Quispe en tono destemplado a la prensa, ante la mirada atenta de sus seguidores, que suelen profesarle gran respeto por sus frecuentes acciones temerarias, como las que protagonizó en los 90, cuando hizo estallar varias torres eléctricas.
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El ex presidente boliviano, Gonzalo Sánchez de Lozada, aún no tiene el respaldo necesario para formar el gobierno sólido al que aspira, pero no ha perdido la posibilidad de ser otra vez mandatario en los próximos cinco años, por las opciones que le otorga la Constitución.
La cúpula del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que ocupó el primer lugar en las elecciones bolivianas del 30 de junio pasado, comenzó ayer a analizar las posibilidades de hacer presidente a Sánchez de Lozada, tras la decisión del social demócrata Jaime Paz Zamora de no respaldarle en el Congreso.
Según el cómputo final de la Corte Electoral, el MNR ganó los comicios con el 22,4% de apoyo, con 40.000 votos más que el líder de los productores de hoja de coca, Evo Morales, que quedó en segundo lugar con el 20,94% de respaldo.













