Luis Moscoso, asistía partos y recetaba, sin ser médico, pero ha sido reconocido como tal.

“Hidalgo de Peralta Teresita Isabel. Multípara. Proceso lento, dos días de contracciones tibias, se espera dilatación completa, se usó pituitrina con mucho éxito, después de la pituitrina estalla la bolsa, en la otra contracción expulsa el niño con tres circulares del cordón en el cuello, mi cálculo falló en tres horas. Varón”. Así reza uno de los 1.467 reportes de alumbramientos anotados en el libro de partos de don Luis A. Moscoso Zambrano.

Se trata de un piñense que con solo terminada la instrucción primaria y sin ir nunca a la universidad, ejerció la medicina como un profesional, entre 1920 y 1966.
El registro de partos integra el museo “El Rincón del abuelo”, que reúne además antiguas piezas de farmacología, medicina quirúrgica y odontología, unas 300 piezas, según cuenta el mentalizador de la muestra, Servio Moscoso Molina, hijo de Luis Ángel.

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Colección particular
La colección está en la sala del domicilio de Moscoso, en el barrio El Cisne, de la ciudad de Machala. Allí, en una vitrina de madera y vidrio, se pueden observar desde frascos típicos de la botica de antaño, hasta juegos de medidas de cristal para preparar las recetas, muestras con las que Luis trataba a los enfermos que acudían a su consultorio, pasando por fórceps, pelvímetros, espéculos, tensiómetros y jeringuillas de cristal.

También una balanza médica, un mortero para mezclar polvos, un aparatito de hacer obleas (algo así como el antecedente de las cápsulas), estuches para exámenes de orina, con reactivos, tubos de ensayo, goteras y agitadores, y para muestras de sangre.

Se destacan siete clases de estetoscopios, uno de ellos de dos piezas, con caja de resonancia, y otro con una versión antigua del modelo de campana, que ahora vienen en aluminio, para escuchar los latidos fetales, explica Servio.

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Hay una “trócare”, que es una pieza para punciones, utilizada en la extracción de líquidos del interior del organismo, y con el que su padre Luis trató un caso de hidropesía (acumulación anormal de líquido en un órgano).

Reportes de casos
En esta colección se encuentran también un reporte de previsión del sexo del feto, con más aciertos que fracasos, en una proporción de tres a uno, con métodos de captación de latidos, medición de la posición del feto y otros cálculos matemáticos que Luis Moscoso Zambrano se llevó a la tumba, expresa su hijo.
La memoria del museo es el libro de partos con sus 1.467 casos anotados y descritos con puño y letra de Luis Moscoso, y en el que se revela su trayectoria, pues los clasificó por  categorías, incluida la posición al nacer: “Por este libro, en Piñas muchos sabemos si nacimos de pie, sentados, o de cabeza”, cuenta Servio.

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Los objetos son parte del patrimonio de Servio Moscoso, quien con este museo pretenden honrar la obra y el trabajo de su padre.

Partos

En el museo  están libros como El Arte de Partear, curso teórico práctico de partos, editado en España en 1816; Sobre la voz, teoría de fonación, España 1911; Diccionario de Medicina y terapéutica médica y quirúrgica, un tomo de 1.657 páginas, al que de las referencias solo se aprecia la fecha de edición, en 1890; Psicología, editado en Francia, en 1872.

En el libro de partos constan los 127 nacimientos no cobrados por solidaridad, los 59 gratis a familiares, y los 78 gratis a amistades especiales.

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En su último año de trabajo, 1966, atendió de 73 partos. De entre estos nacimientos, trabajó 17 ayudado con fórceps, todos con éxito.

A inicios de ese año se publicó un folleto sobre su vida, llamado Papá Lucho, que recoge la memoria popular, valores y tradiciones, a través de la vida de don Luis.

Hace dos años más de 37 instituciones de Piñas pidieron a la Universidad Técnica de Machala (UTM), que por su trayectoria, se otorgue a Luis A. Moscoso, el Doctorado Honoris Causa Post Mortem, pero nunca recibieron respuesta, según afirma su hijo Servio.