Martes 25 de junio del 2002 Actualidad

Recompensas para estimular el estudio en los niños

Redactora | Sharon Palacios

Respeto y cariño, ahí está la clave para que los niños hagan sus tareas y fomenten hábitos de estudio en casa.

Lograr que los niños hagan sus deberes escolares en casa suele resultar para muchos padres de familia una tarea bastante complicada, pues normalmente no saben qué dará mejores resultados entre las amenazas de castigos o la promesa de premios, con tal de que los pequeños los realicen bien.

La clave para que el menor fomente hábitos de estudio en casa y aprenda con gusto, según los especialistas, está en que exista un vínculo afectivo y de respeto entre el niño y sus padres o con la persona que lo cuida. A falta de esta relación afectiva, el pequeño  puede desmotivarse o bajar su autoestima.

Ivonne Rivas, psicopedagoga del Instituto Particular Abdón Calderón, señala que el padre o tutor debe  tener una buena relación con el menor,  disposición para dirigir y controlar las tareas y ser paciente. “Si no tiene esas características es mejor que no enseñe, porque el niño requiere desde los primeros años de vida escolar una persona que le dé confianza y responda a sus inquietudes”, explica Rivas.

Agrega que también es importante  establecer  horarios para crear el hábito de estudio. “Se forma ese horario entre los 5 y 8 años con órdenes cortas, por ejemplo: ‘cuando termines puedes mirar televisión media hora, andar en bicicleta’,  o hacer otra actividad que le agrade y motive a continuar su tarea”, dice.

Especifica que después de los 8 años es difícil crear el hábito, pero no imposible.
 Rivas aconseja también acondicionar un espacio fijo para estudio y estimularlo con frases agradables que afiancen su autoestima y confianza.

Madre, padre o quienes ayudan a los niños a realizar las tareas deben controlarlos, que no significa estar junto a los pequeños mientras las hacen, porque eso les crea dependencia, señala la  psicóloga Alexandra Araujo, quien recuerda que no es importante la cantidad sino la calidad de tiempo que se dedica a los hijos.

“Si la madre llega cansada,  debe asumir una actitud  pasiva, tranquilizarse y no descargar el estrés sobre sus hijos”, precisa Araujo.

Recomienda también tener paciencia y crear un clima pacífico para luego conversar. “Es saludable y motivador charlar  sobre su experiencia en la escuela, su aprendizaje y al mismo tiempo delegarle  responsabilidades en el hogar”, añade.

Esta profesional considera poco conveniente contratar una profesora en casa, porque de esa manera no se da responsabilidad al joven o niño.

“En casos especiales se podría contratar una maestra; pero en casos normales, los padres deben estar pendientes y la guía debe ser parcial, observar la agenda y  controlar  los ejercicios escolares”, dice.

 Rivas y Araujo coinciden en que hay que tener cuidado con el tipo de recompensas que se ofrece al niño y que a veces pueden ser útiles para fomentar el estudio en casa.

“Las recompensas son de doble filo porque pueden crear dependencia  y hacer creer al menor que al término de cualquier actividad va a obtener un regalo y no es así. Un beso, un abrazo y plática de diez minutos diarios, muchas veces, son suficientes para motivarlos”, estima Araujo.

Blanca Zea de Valverde, quien dicta talleres de autoestima y técnicas de estudio,  enfatiza en que los padres deben ser asertivos (firmes en su palabra)  para castigar o recompensar al hijo por su conducta o aprovechamiento.

“Si no existe asertividad, el chico se  burla del padre. También los padres, tío o abuelos deben tener autoestima elevada para dar confianza al menor, de lo contrario no estará motivado para estudiar”, explica.

Zea recomienda los elogios apreciativos que apoyan la autoestima del alumno.
“Existen elogios valorativos que exigen recompensa material y a largo plazo son perjudiciales; en cambio, los apreciativos son un  apoyo  a la autoestima y refuerzan la conducta deseada”, precisa Zea.

Estímulos

Las mejores   recompensas son las de cariño.

Sostenga  un diálogo de congratulación. Elógielo, dígale por ejemplo: Qué bien lo hiciste; tú eres capaz; yo esperaba eso de ti; me siento orgulloso  de ti.

En caso de que  le haya ofrecido algo material, cúmplalo siempre.

Restricciones

Los castigos  no deben ser físicos, sino pedagógicos, esto es: negarle algo que en realidad le guste, como ver televisión, jugar fútbol o no comprarle una revista ofrecida.

Evite las críticas negativas como decirle que es ocioso, vago; tampoco lo compare con hermanos, amigos o compañeros.

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