Aznar, que se entrevistó con Berlusconi en el marco de una gira por capitales comunitarias previa al Consejo Europeo de Sevilla, anunció que la presidencia española de la UE presentará en la cumbre una propuesta para modificar el funcionamiento del Consejo sin alterar los tratados y aprobar un "plan estratégico plurianual" de este órgano bajo presidencia italiana, en la segunda mitad del 2003.
Asimismo, España someterá a la cumbre de Sevilla un "plan global" en materia de inmigración y asilo, "la cuestión más relevante" de Europa en estos momentos, a juicio de Aznar, quien subrayó que este programa "será operativo" y contendrá "medidas concretas" y "calendarios" para aplicarlas.
En una conferencia de prensa conjunta, el actual presidente de turno del Consejo Europeo afirmó que el grado de sintonía y coincidencia con Berlusconi en relación a este plan es "absoluto", si bien eludió pronunciarse sobre la nueva ley italiana de inmigración, porque no la conoce "en detalle". Se refirió no obstante a uno de los puntos de la norma, el de la exigencia de identificación de las huellas dactilares, y recalcó que en España todos los ciudadanos están sometidos a este control para la expedición del documento de identidad "desde hace muchísimo tiempo", y no plantea "ningún problema". Además, reiteró su llamamiento a descubrir las "máscaras de hipocresía" que caracterizan a determinados "discursos" políticos sobre la inmigración en Europa, en los que se defiende que "no hay que afrontar este problema", sino "mirar para otro lado".
"Es un error gravísimo y, al final, se paga un precio más caro por no afrontar los problemas", advirtió Aznar, quien consideró "hipócrita" y "demagógico" el discurso de que "es lo mismo la inmigración legal que la ilegal" y de que "los países tienen una capacidad de acogida ilimitada". Frente a estos mensajes, argumentó que "los países tienen una capacidad de acogida" limitada "que se debe establecer sobre la base de la inmigración legal", porque es "inaceptable" que estos inmigrantes "paguen las consecuencias" de la acción de las mafias que trafican con seres humanos.
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Aznar, que defendió la regulación de los flujos migratorios como una política necesaria, aunque no sea "cómoda", destacó que el plan global que someterá a la aprobación de los Quince incluye decisiones sobre el derecho de asilo y el estatuto de refugiado, un plan de acción común contra la inmigración ilegal y un control de las fronteras exteriores de la Unión. También recoge acuerdos de readmisión entre la UE y terceros países, así como medidas para exigir a los Estados origen de inmigrantes ilegales que "cumplan todas sus responsabilidades" frente a ese fenómeno, de modo que, si no lo hacen, la Unión pueda "revisar" sus convenios de cooperación.
En cuanto a los proyectos de reforma del Consejo, Aznar explicó que, si se aprueba en Sevilla la propuesta española, del Consejo de Asuntos Generales (CAG) se escindirá un "Consejo de Política Exterior", en el que cada país elegirá libremente el nivel de su representante.
El nuevo CAG se ocupará exclusivamente de la "organización horizontal" de los trabajos de los Quince, según el sistema propuesto por España, que incluye una reducción de 16 a 10 en el número de Consejos de Ministros la UE y la celebración pública de sus reuniones cuando ejerza "tareas de codecisión". Este conjunto de medidas, entre las que figura limitar a un día la duración de los Consejos Europeos, entrarían en vigor durante el próximo semestre, bajo presidencia danesa de la Unión.
Además, España propondrá que el Consejo Europeo desarrolle planes estratégicos plurianuales, el primero de los cuales deberá ser aprobado en la segunda mitad del 2003 por la presidencia italiana de la UE, y planteará la necesidad de "continuar la reflexión" sobre el resto de reformas institucionales pendientes que sí afectarían a los tratados. Por su parte, Berlusconi aseguró que su Gobierno y el de Aznar mantienen una "total sintonía" en "todos" los asuntos que serán objetos de debate en Sevilla.
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Aznar reafirmó además el compromiso de España en defensa del cumplimiento del objetivo de déficit cero antes del 2004 y señaló que el Pacto de Estabilidad une a todos los países europeos y es "sumamente importante" para mantener la "confianza económica".
Tras esta comparecencia informativa, el jefe del Ejecutivo español se dirigió al aeropuerto militar de Ciampino para emprender viaje de regreso a España, con lo que puso fin a la primera parte de una gira que le ha llevado también a Helsinki, Estocolmo, Berlín, La Haya, Bruselas y Luxemburgo.
















