Sé que es un poco tarde, pero sé también que más vale tarde que nunca. Las ideas que ahora expreso se quedaron en el tintero, pues quise, de verdad, escribirlas para antes de nuestro primer compromiso. Las escribo ahora, conocido ya el resultado del encuentro Ecuador-Italia.

1. Lo mejor que pudo hacer la selección de fútbol del Ecuador ya lo hizo antes de viajar a Japón. Ecuador se clasificó con honores, ganó dignamente su pasaporte para ser parte por primera vez en nuestra historia de un campeonato mundial de fútbol donde junto a 32 equipos, representantes de otros tantos 32 países, disputan un título. Esta gesta cumplida pertenece ya a la historia y nadie nos la arrebatará. Participar ahora y luego saber que estuvimos en el Mundial 2002 debe ser motivo de suficiente alegría como para contrarrestar ciertas penas, incertidumbres o temores.

2. Italia-Ecuador: pagamos el derecho de piso; sucumbimos frente a la historia y frente a nuestros errores; nadie es invencible, es verdad, pero que todo “monstruo” engendra temor y a veces pánico, también es verdad. El hecho de habernos ganado un puesto en el Mundial no puede hacer que perdamos nuestra objetividad: nuestro fútbol ha progresado muchísimo en Ecuador, pero nos hallamos muy lejanos de los grandes equipos que durante diez o quince años han sido mundialistas.

Sí pudimos llegar al Mundial y sí podremos un día superar nuestro rendimiento, pero para eso necesitamos tiempo, trabajo, paciencia y mucho esfuerzo.

3. Un equipo de fútbol en parte refleja lo que somos en nuestra sociedad. Si nuestra selección necesita madurar más, ser más responsable, tener una personalidad suficiente para enfrentar “al más pintado”, ser más disciplinada, ganar en experiencia y algo más, es que también nuestra sociedad requiere de una mejor personalidad, de un cumplimiento más exacto de sus responsabilidades, de una disciplina grande y de un espíritu de trabajo constante. Mejoremos con nuestra selección. Si perdemos este campeonato mundial de fútbol, tenemos otros campeonatos que debemos ganar en la presente década.

4. Ustedes quieren que Ecuador gane el domingo a México. Yo también lo quiero. Veamos el partido sin tensiones, pero sí con emoción; veámoslo con esperanzas y ansias de ganar, pero sin desesperación. Disfrutemos del encuentro y quienes entienden de fútbol, disfruten de este deporte, aplaudan a los mejores, distensionémonos, lo necesitamos.

5. El fútbol es importante pero, no lo olvidemos, se trata solamente de un juego.
Si ganamos está bien alegrarnos; si perdemos cabe un sinsabor. No perdamos la proporción de los hechos. No magnifiquemos las ganancias ni las pérdidas.

El lunes salí de Salinas cuando el partido se inició. Traje la radio prendida. Salinas, La Libertad, Santa Elena, Zapotal, Buenos Aires, Progreso, etcétera, estaban desolados. En la carretera encontré solamente 17 automotores. Me sentí con la vía a mi disposición, hecha para mí y para mi curiosidad. Constaté lo que quise constatar: Guayas se paralizó o mejor, no entró en movimiento hasta las ocho de la mañana. Antes de que termine el partido Ecuador-Italia estuve ya en Guayaquil. No me dolió la pérdida. Fue una importante lección.