El toque de trompeta de los Caballeros de la Virgen marcó el inicio de la sacra ceremonia en homenaje a la Virgen María, que se realizó a las 10h00 en la iglesia María Auxiliadora, situada en las calles Domingo Comín y Daule.
La misa, concelebrada por los sacerdotes salesianos, la presidió monseñor Alain Paúl Lebeaupin, nuncio Apostólico del Papa en Ecuador.
Combatir la corrupción y seguir el ejemplo de Cristo de amar a los demás como a uno mismo, fue el mensaje principal del Nuncio Apostólico.
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El sacerdote destacó que los problemas que afectan a la humanidad preocupan a la Iglesia Católica, “que busca favorecer la paz, la comunión de los seres humanos y cumplir la voluntad de Cristo de amar a Dios, que significa poner a Dios en el centro de su vida y amar al prójimo, que significa respetar a todos”.
La lucha contra la corrupción es un asunto que el Nuncio Apostólico lo tiene bien claro y que para él significa “profundizar cada uno sus propias responsabilidades con los cristianos y cumplir con los mandamientos de Dios”.
Lebeaupin evade un poco tratar los temas políticos ecuatorianos, por cuanto “es un representante del Papa, es un embajador. El Nuncio Apostólico no le entra directamente a asuntos políticos y particularmente electorales”.
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Al hablar sobre la pobreza destacó que lamentablemente es un mal generalizado en América Latina y que para combatirlo, al igual que la corrupción, es indispensable que los católicos sean coherentes en sus vidas con la voluntad del Señor”.
Entre los sacerdotes que concelebraron la misa estuvieron: Jorge Ugalde, director de la Comunidad Salesiana, y Rafael Guevara, párroco de María Auxiliadora.













