Sanín, de 53 años, se ubicó tercera en las elecciones de 1998 con 2,8 millones de votos (26,9%), y se constituyó en la revelación de los comicios, pero no accedió a la segunda vuelta, en la que –según sondeos de la época– hubiera derrotado al hoy presidente, Andrés Pastrana.
Pero ahora la realidad es muy distinta: la candidata independiente, que hace cuatro años era un auténtico fenómeno electoral, aparece lejos de cualquier posibilidad, con una intención de voto de entre 6 y 9%.
El descenso de la aspirante del movimiento Sí Colombia, que dice ubicarse en el “extremo centro”, se produjo en medio de una coyuntura en la que el fracaso del plan de paz y el recrudecimiento de la violencia marcaron las tendencias electorales.
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Con esta apatía electoral por las posturas moderadas y comentarios sobre una supuesta debilidad, Sanín endureció su discurso, pero no fue suficiente para disipar las dudas en torno a su posición frente a la manera de contener una violencia que provoca 23.000 muertes y más de 3.000 secuestros al año.
Durante su campaña ha hecho énfasis en la generación de empleo.
Sanín es separada y madre de María Ximena, una joven de 27 años que vive en Nueva York y trabaja como analista financiera de un banco.

















