Unos 24 millones de electores están habilitados para optar entre once candidatos que buscan suceder al presidente Andrés Pastrana, envueltos en temores de posibles ataques de grupos alzados en armas.

Álvaro Uribe, un abogado de 49 años disidente del opositor Partido Liberal, que propone duplicar el tamaño de las Fuerzas Armadas, es el favorito para ganar en la primera vuelta, y si lo logra evitará una segunda ronda el próximo 16 de junio.

Una encuesta divulgada la noche del jueves dio a Uribe el 51% de las intenciones de voto, que lo ubica como ganador en la primera vuelta.
El candidato oficial del Partido Liberal, Horacio Serpa, de 59 años y quien promueve temas sociales como la lucha contra el desempleo y la pobreza, figura en el segundo lugar con un lejano 26%.

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El Partido Conservador, de Pastrana, no tendrá candidato por primera vez en los últimos 60 años, tras la renuncia del aspirante Juan Camilo Restrepo por divisiones internas.

Subrayando el estado de guerra del país, y en un hecho inédito, una política secuestrada está entre los candidatos. Ingrid Betancourt, del Partido Verde Oxígeno, está retenida desde febrero pasado por las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El futuro presidente tendrá como principal reto gobernar a un país azotado por una guerra interna de 38 años, que dejó 40.000 muertos en la última década, librada por guerrilleros, paramilitares y las fuerzas de seguridad.

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Uribe terminó con una campaña virtual, a través de videoconferencias, por temores a ser víctima de un atentado, después que en abril salió ileso de la explosión de una bomba al paso de su vehículo en una calle de Barranquilla. Cuatro civiles murieron en ese ataque.

El Gobierno puso en estado de alerta máxima a las fuerzas armadas y más de 212.000 efectivos militares y policiales fueron destinados a garantizar la votación, que se concretará pese a persistentes atentados guerrilleros para perturbar la elección.

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La policía informó que en la madrugada del viernes las FARC derribaron un puente de una carretera del departamento de Antioquia, el tercero en esta semana, en un aparente intento por incomunicar esa región del país, donde nació Uribe.

Con más de 40 millones de habitantes y pese a la confrontación que se ha desbordado a niveles de barbarie en los últimos años, este país suramericano exportador de petróleo, café, carbón y flores, ostenta una de las democracias más antiguas de América Latina.

Una misión de observadores de la Organización de los Estados Americanos (OEA) denunció que en varias regiones del país existen presiones de las guerrillas de las FARC para que los electores no voten por Uribe, y en otras de los paramilitares, que apoyan al mismo candidato.