El caso de un preso que, según un fallo judicial, sanó del sida debido a su fe religiosa ha abierto en Chile un amplio debate que abarca abogados, médicos, teólogos y políticos, del que se hizo ayer eco la prensa nacional.
Para algunos medios, el caso pone a Chile “en la vanguardia de la lucha contra el sida”, mientras otros afirman que para sanar los enfermos ya no necesitarán medicinas, sino pasar una temporada en las cárceles chilenas.
Luis Palma Núñez pasó cinco años en la cárcel junto a otros reclusos enfermos de sida, la mayoría homosexuales, tras ser catalogado como seropositivo en 1994, a raíz de exámenes efectuados por médicos de Gendarmería.
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Cuando en 1999 obtuvo la libertad, Palma Núñez se sometió a nuevos exámenes médicos, que resultaron negativos, por lo que demandó al Estado chileno y pidió una indemnización de 210 millones de pesos (323.000 dólares), por los perjuicios originados por el diagnóstico erróneo.
En el juicio, el Consejo de Defensa del Estado argumentó que Palma realmente tuvo sida, pero sanó debido “a su fe religiosa”, por lo que no corresponde pagarle una indemnización.
Adicionalmente, agregó el alegato judicial, Palma Núñez “se hizo muy religioso y entregó la sanación de su enfermedad al poder de la Divinidad, con completa y diaria devoción, solicitando un restablecimiento de su salud que la ciencia actual denomina curación de naturaleza transpersonal”.














