Desde hace más de un año se realizó el censo del magisterio fiscal (14 de diciembre del 2000) que extraoficialmente arrojó cifras preocupantes de profesores que no se presentaron a censarse por haber migrado muchos de ellos al extranjero.
Se gastaron miles de dólares en ese censo y sus objetivos aún no se cumplen porque los profesores que emigraron siguen cobrando por intermedio de familiares o casas comerciales.
Esos educadores han ocasionado perjuicio a la educación porque el Estado ecuatoriano en algunos casos gastó dinero en su formación y capacitación; además, unos dejaron reemplazos no competentes como a familiares y padres de familia que desconocen de estrategias metodológicas, de la reforma curricular, etcétera.
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Lo grave es la confabulación de ciertos rectores, directores, dirigentes que no actúan con sensatez y convocan a concurso con las partidas docentes de los maestros que están en el exterior, y que hasta la fecha no sabemos con exactitud cuántos son, a fin de que tengan acceso a estas vacantes educadores profesionales deseosos de trabajar.
Prof. Fernando Lindao Tierra
Guayaquil














