Irak e Irán, dos de las grandes riquezas petroleras del mundo, han iniciado una campaña para alentar a los países productores a utilizar el crudo como factor de presión a Estados Unidos y que obligue a Israel a retirarse de los territorios palestinos ocupados.
La propuesta de ambos países, enemigos acérrimos de Washington y Tel Aviv, no ha encontrado eco, hasta el momento, entre los ricos Estados de la península Arabiga, la mayoría de ellos aliados estratégicos de la Casa Blanca.
La propuesta de utilizar el crudo como "arma" salió el lunes de boca del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kamal Jarrazi, quien dijo en Kuala Lumpur, durante una reunión de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), que "puede ser una medida efectiva si los países musulmanes la tomamos conjuntamente".
Publicidad
Irán, con más de tres millones y medio de barriles diarios, es el segundo exportador mundial de petróleo, sólo superado por Arabia Saudí.
Irak, que a pesar del embargo que sufre desde 1990 exporta más de dos millones de barriles, anunció hoy estar dispuesto a sumarse a la iniciativa iraní y cortar inmediatamente sus envíos de crudo, e instó al resto de los productores a adherirse a la propuesta.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Abdel Jaleq Hamam, dijo, incluso, que su país "no necesita la unanimidad" de los países islámicos, aunque "confía en que todos los productores árabes se sumen a un boicot contra EEUU".
Publicidad
Publicidad
Previamente, el presidente iraquí, Sadam Husein, había lanzado las primeras salvas, al sugerir, sin nombrarlos, que en países como Arabia Saudí y Kuwait reside la fuerza para boicotear la economía de Estados Unidos.
Sin embargo, éstos permanecen en silencio, e incluso una fuente oficial de Kuwait ha criticado la medida al asegurar que "infligiría más daño a los países exportadores que a Estados Unidos".
Publicidad
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) señaló hoy que no ha recibido aún ninguna propuesta de boicot a los suministros de crudo, pero no descartó que la iniciativa pueda llegarle.
La Unión Europea, por su parte, ha sido la primera desde Occidente en advertir a los árabes que usar como "arma" un alza en los precios del petróleo "no va a ayudar a la situación" en Oriente Medio.
Sin embargo, muchos árabes no están convencidos de lo mismo, y recurren a la historia para recordar que la idea puede funcionar y ser efectiva.
En 1973, los árabes se decidieron a imponer un embargo petrolero a los países occidentales que apoyaron a Israel durante la guerra árabe-israelí de Yom Kipur, lanzada en octubre de ese año.
Publicidad
La medida fue patrocinada por el entonces rey de Arabia Saudí, Faisal Bin Abdelaziz, y recibió una rápida adhesión de todos los países árabes.
Irán, que en aquella época gobernaba el Shah de Persia, Mohamed Reza Pahlevi, aliado de Washington, se quedó al margen, hecho que agudizó el descontento de la oposición chiíta y se sumó a los gérmenes que propiciaron en 1979 la revolución islámica encabeza por el ayatolá Rujolá Jomeini.
A pesar de ello, los precios del petróleo subieron como la espuma desde los siete dólares barril a 45 dólares unidad, lo que supuso una de las épocas más confusas y críticas de la historia económica.
La novedad ahora es que es la primera vez que un Estado no árabe como Irán se muestra dispuesto a respaldar y liderar una acción árabe conjunta contra la ofensiva militar israelí en los territorios palestinos.














