Pero el creciente clamor en los países árabes, donde por quinto día consecutivo se repitieron las protestas y muestras de solidaridad con los palestinos, no ha logrado que sus gobernantes convoquen aún una cumbre urgente para adoptar medidas de respuesta.
El Consejo de la Liga Arabe acordó ayer, de momento, la celebración hoy, miércoles, también con carácter urgente de una reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los 22 Estados miembros, incluido Palestina.
El representante de Irak ante la organización panárabe, Mohsen Jalil, pidió que los países árabes impongan un boicot petrolero a EEUU, suspendan sus relaciones diplomáticas con Israel y "suministren armas de todo tipo a los palestinos a través de los territorios de Egipto y Jordania".
Irak e Irán, dos de las grandes riquezas petroleras del mundo, han emprendido una campaña para alentar a los países productores a utilizar el crudo como factor de presión, aunque esa propuesta no ha encontrado eco, hasta el momento, entre los ricos Estados de la península Arabiga, la mayoría de ellos aliados estratégicos de EEUU.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) informó ayer de que no ha recibido aún ninguna propuesta de boicot a los suministros de crudo, pero no descartó que la iniciativa pueda llegarle, mientras la Unión Europea ha advertido a los árabes que esa medida "no va a ayudar a la situación".
Mientras los líderes árabes tratan de consensuar una posición, la UE y Rusia unieron ayer sus voces para exigir a Israel que no confunda la lucha contra el terrorismo con la destrucción de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y reclamaron el inmediato cumplimiento de las resoluciones de la ONU.
"Hay que aplicar de manera inmediata la resolución 1402 aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU de forma unánime", dijo el ministro español de Exteriores, Josep Piqué.
La resolución, adoptada el sábado pasado, exige la retirada israelí de todas las ciudades bajo control palestino, entre ellas Ramala, donde el presidente palestino, Yaser Arafat, cumplió ayer el quinto día de asedio por parte de las tropas israelíes.
También hubo ayer reacción al asedio de Arafat por parte de EEUU, donde el secretario de Estado, Colin Powell, confió ayer en que las tropas israelíes se queden en la capital administrativa cisjordana sólo "un par de semanas".
Powell dijo que el Gobierno de George W. Bush no comparte la idea de que el presidente palestino debería exiliarse, planteada ayer por el primer ministro israelí, Ariel Sharón, porque "todavía tiene un papel importante en la resolución de la crisis del Oriente Medio".
Más contundentes fueron el Gobierno alemán, que emplazó ayer a Israel a autorizar a los enviados de la UE, la ONU, Rusia y EEUU a visitar a Arafat y la Alta Comisaria de los Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson, quien pidió el envío inmediato de una misión de observadores a los territorios palestinos ocupados por Israel.
Tanto Robinson, como el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y la organización defensoras de los derechos humanos Amnistía Internacional condenaron la actuación de Israel e instaron a ese país a que les permita desempeñar sus tareas humanitarias.
Israel viola el derecho internacional "cada día, cada hora, casi cada minuto", afirmó ayer AI, que denunció la demolición de "más de seiscientos hogares palestinos", el uso de "artillería pesada en zonas muy pobladas", y la detención de "centenares de palestinos de entre 15 y 45 años".
Los detenidos, prosiguió la organización, "pasaron las primeras 24 horas maniatados, con los ojos vendados, sin que se les diese comida o mantas o se les permitiese ir al servicio".
Las protestas contra la actuación del Gobierno de Sharón, que también se escucharon ayer de los propios israelíes en una manifestación en Nazaret, contrastan con la postura expresada por el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, quien se desmarcó de la posición europea y calificó de "comprensibles" las operaciones israelíes.














