La mayor parte de las veredas y bordillos de la ciudad se encuentran en mal estado.

Veredas hundidas aparentemente por fallas geológicas; otras, gastadas por el uso peatonal en las que afloran las piedras que las compactaron en su construcción; cuarteadas y destruidas.

Ese mal estado de las veredas  causa a los peatones daños físicos: torceduras en las articulaciones de los pies, y en unos casos tienen que utilizar la calzada carrozable para poder transitar cómodamente, no obstante el peligro que significa el tránsito vehicular.

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Guayaquil requiere una planificación integral, pues al momento se lo hace parcialmente, solo en el casco urbano más céntrico de la ciudad. Las ciudadelas están abandonadas, especialmente las del sur.

Existen calles como Domingo Comín, Villavicencio, Guaranda, Argentina, Pío Montúfar, Venezuela, Portete, Av. 25 de Julio, Quito, Av. de las Américas, Juan Tanca Marengo, para citar una pocas, que requieren atención municipal.

Esperemos que el señor alcalde, acepte esta sugerencia de reparación y construcción de las veredas y bordillos.
Ernesto Colombo
Guayaquil