Algunas acciones dan testimonio de aquello: en los últimos días se han aprobado resoluciones que, sin un carácter obligatorio, no deberían ser, según los analistas entrevistados, materia de ocupación del Parlamento: se dictó una resolución exhortando al Gobierno a no avanzar en la privatización de las eléctricas; e incluso se dictó una exhortación al Banco de Fomento para que no continúe con las coactivas contra los agricultores perjudicados por el invierno, cuando al parecer, según las propias informaciones de un legislador, el banco no ha iniciado coactiva alguna.
Estas resoluciones con sabor político, se suman a otras más claramente clientelistas. El Parlamento aprobó la adjudicación de terrenos en favor de 150 mil familias de El Oro, propuesta por el diputado de esa provincia, Hugo Quevedo. Con el paso de las semanas se sabrá si Quevedo busca o no la reelección como diputado.
Para Hernán Pérez, es posible suponer que los legisladores están ocupados en armar las listas electorales provinciales en medio de una gran afluencia de movimientos políticos. Por tanto la legislatura se ocuparía también de asegurar la reproducción política de sus miembros.
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Pérez Loose sueña con que el Congreso, bajo la presidencia actual de José Cordero, tiene las condiciones para dedicarse a temas perdurables. “Pero es solo un sueño”, insiste.
Si esta legislatura se ha caracterizado por una fragmentación política que la inmovilizó en más de una ocasión, es posible pensar que esta vez, la ausencia de una mayoría que lidere las acciones del Congreso, crea el vacío y complica los conflictos políticos.
Por lo pronto, hay dos batallas políticas que aparecen en el horizonte. Una de ellas, evocada por Pérez Loose, es la selección de nuevos jueces, asunto que no encuentra viabilidad en la Corte Suprema y que bien pueden acabar endosándolo al Parlamento.
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La otra, es la propuesta de reforma fiscal a la que el régimen le ha eliminado uno de sus aspectos claves: la prohibición de las preasignaciones presupuestarias. Lo ha hecho en el afán, quizás, de reducir al máximo las resistencias de los diputados, en vísperas de elecciones.

















