Cada párroco organiza una procesión que recorre algunas calles aledañas al templo. Los fieles hacen una entrada solemne antes de la misa y la bendición de los ramos.

Para la Iglesia Católica esta procesión litúrgica es la más importante.

Esta recordación da inicio a la Semana Santa o Mayor. El Jueves Santo los feligreses recuerdan dos sacramentos: la institución del sacerdocio y la eucaristía.

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El Viernes Santo se rememora la condena, coronación, calvario y muerte de Cristo. Ese día no hay misas sino la celebración de la Pasión.

El sábado es día de luto. No hay liturgia, sino el rezo del Vía Matris porque recuerda a María, quien espera ansiosa la resurrección de su hijo.

Los creyentes hacen vigilia pascual desde la noche hasta las primeras horas de la mañana del domingo, día que se celebra la resurrección de Cristo.

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Hoy, varias parroquias reviven el episodio de la entrada de Jesús a Jerusalén.

Se personifica a Cristo, la Virgen María y los doce apóstoles. En la Virgen de Guadalupe una persona representa a Jesús, montado sobre un burro.

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Los fieles llevan sus ramos a las iglesias para bendecirlos. Un año después, estos son entregados al párroco para incinerarlos y obtener la ceniza que será colocada en la frente durante celebración del Miércoles de Ceniza.