Juan Cabrera, Miguel Ordóñez y sus hijos Segundo y Vicente Ordóñez, quedaron con múltiples heridas luego que un cohete se desvió y cayó cerca de ellos.

El objeto explotó a 20 kilómetros al este de la cabecera cantonal de Santa Isabel, en terrenos de Flavio Quezada, donde laboran 10 campesinos en cultivo de cebolla.

“Cosechábamos sentados cuando de pronto, de la montaña, salió un objeto a toda velocidad, intentamos correr y no pudimos, sentí que algo nos botó contra el suelo”, recordó Miguel Ordóñez en una de las habitaciones del Hospital Militar.

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“Por una falla técnica se desvió en un ángulo de 110 grados, pero no imaginamos que caería en zonas de riesgo porque el margen de seguridad es de 13 kilómetros”, dijo Milton Benítez, vocero de la Tercera División Tarqui.

“Por ventaja se trata de un armamento utilizado para la destrucción de tanques, el impacto produce altas temperaturas con un radio de acción más cerrado, a diferencia de una granada, cuya onda expansiva es más grande y las consecuencias hubieran sido realmente graves”, sostuvo Benítez. Los heridos retornaron ayer a su cantón.