A propósito del Día del Amor... ¡Ay, Tinder!

Miércoles, 14 de Febrero, 2018 - 10h23
14 Feb 2018
A propósito del Día del Amor... ¡Ay, Tinder!
A propósito del Día del Amor... ¡Ay, Tinder!
¿Se trata solo de sexo casual, o Tinder puede servir para encontrar el amor verdadero?

En el Día del Amor, invitamos a una usuaria de Tinder, la aplicación que está entre las más populares del mundo para conocer gente nueva, a que nos cuente sus experiencias sobre si se utiliza solo para encuentros casuales sexuales o puede dar pie a una relación más larga, o tal vez hasta encontrar el amor.

Por: La Shakti Roja

Una relación a larga distancia por casi un año, un chico con cara de ángel que resultó tener tendencias sadomasoquistas, y un apasionado y efímero amor de verano, es lo que podría contarles a ustedes, en general, sobre mis conquistas en Tinder y el saldo que han dejado en mi corazón: que si he ganado o he perdido más, no lo sé. Solo creo que uno en la vida debe atreverse y no quedarse en la zona cómoda de "el amor es malo, sufrirás", "vacila el patín solamente, es lo mejor". No digo que ninguna de esas premisas sea mejor o peor que la otra, diría más bien que depende de la etapa en que nos encontremos.

Me han dicho que esto de las redes puede ser peligroso. En todo hay peligro. Solo creo que tomando ciertas consideraciones básicas de seguridad podemos salir bien librados. Y el hecho es que cada vez es más común que encuentres parejas o panas que se han conocido por redes sociales, más cuando los círculos son bastante cerrados o no se sale mucho a parrandear cada fin de semana.

Por eso, lo que agradezco a estos ciudadanos de Tinder es que siempre han sido sinceros conmigo, a veces demasiado que dolía. ¿Ustedes entienden, no? Y en algún momento –craso error- creía que podía ser la chica buena que transformara a la bestia. Pero, las bestias, bestias siempre son. Y si no se las va a querer como tal, es mejor que sigan desgarrando a otras almitas a las que les toque el karma de la experiencia.

También he tenido, claro, a través de esta red de citas, la peor 'date' de mi vida: cero conexión y las ganas irresistibles de salir corriendo transcurridos cinco minutos. Fue terrible, recuerdo. Tenía mi cerveza en mano y creía estar siendo bastante obvia con mi lenguaje verbal y corporal de "saquémonos de aquí, por nuestro bien", pero tal vez el chico no entendía o quería agarrarse como gato a la alfombra del hecho de que todo puede mejorar en el transcurso de la noche. No, señores, si no hay esa chispa desde el inicio, si no sienten ese puñetazo de adrenalina en el estómago, déjenlo/a ir. Pero, eso no asegura tampoco que la química de mil colores asegure algo sólido o duradero.

Mi amor fugaz, intermitente y efímero al que me referí anteriormente, fue de aquellos que solo pasan una vez. Es el único con el que he sentido esa conexión universal que integra cuerpo, mente y alma. Parece muy ficticio el asunto. Y si no lo han vivido, no me van a entender. Si les está pasando o les ha pasado, de seguro les bullirá la sangre, porque así es esto del romance: además de cosas inexplicables, química pura.

El fin es que, es de esos hombres que tienen aún el trauma con la ex, cosa que no sabía cuando lo conocí, sino cuando ya me había 'ido en banda'. A veces estamos conscientes de las barreras que nos ponemos para no enamorarnos de alguien o para que esa persona no nos guste más de la cuenta; a veces, nos declaramos locos y decimos: ¡voy a vivir, maldita sea! Y salimos volando y nos estrellamos contra el pavimento. Eso me pasó a mí. Y ahí quedé, herida, pero me levanté; siempre nos levantamos, como el protagonista del video de Unkle, Rabbit in your headlights. Y, en fin, ¿qué pasó con el susodicho? Ya no nos escribimos, y estoy en la etapa agria de la superación.

Como a los otros ya los superé, no ahondo en el asunto. Solo les digo que deben tener harto ñeque, paciencia y agallas para sobrellevar una relación de lejos y que sean felices los dos, o los cuatro, no sé. Abogo por la monogamia, pero si están abiertos a los amores múltiples, bien por ustedes. Sobre el otro, no, no era Christian Grey (por lo guapo, tal vez), pero nunca me hizo firmar cláusulas estúpidas, ni me llevó en helicóptero a pasear por la ciudad (eso sí lo hubiese querido). Y tampoco me sentí como la dulcemente cachonda Anastasia Steele cuando estuve en la cama con él. De hecho, me sentí como Samantha (Sex and the City) cuando tuvo algún terrible momento sexual. Si bien mi muchacho estaba bien, su salvajismo no se llevaba con el mío. Y esto es semáforo rojo para que, señoritas, siempre digan lo que les gusta y lo que no. No se queden calladas para satisfacer a su novio o amante, porque sienten miedo o porque van a parecer "locas". Si no hablan, ahí suceden los cachos. Y los cachos son solo ricos en pan.

(*A los masoquistas no les gusta mi comentario*).

Si Tinder es la red indicada para ir más allá de las relaciones desechables o el simple deseo de querer tener sexo, no lo sé. En mi caso, he conocido hombres trascendentes; e, incluso, a quienes me han jugado tramposamente las cartas les guardo gratitud por enseñarme que 'el 2' no solo se hace en el baño, sino también en acciones; que no hay que meterse con personas que estén apegadas a su pasado; que es bueno conocer (cuando hay más confianza, claro, no queremos parecer desadaptados) por qué onda se mueve la gente en su parte sexual. Si eso no funciona, no funcionará nada, y no me vengan con el cuento de que el amor puro todo lo podrá. No, no lo puede todo. También se necesita del instinto básico para que la relación funcione.

En conclusión, en todos lados, en Tinder, en una fiesta, en una exposición, en donde sea pueden conocer a esa persona que simplemente pase por sus vidas sin dejar mucha cosa o que les deje grandes aprendizajes. Lo fundamental, para mí, es ser honesto con respecto a lo que se quiere y se desea en ese momento. Las 'vainas tapiñadas' y las mentiras no sirven a largo plazo, y por último, los otros no tienen por qué pagar los platos rotos de nuestros traumas o errores. Cuando asumimos esa responsabilidad, podemos mantener relaciones sanas con los otros, no solo a nivel 'tinderesco', sino en todo aspecto de nuestras vidas.

Ustedes deciden. Es como el juego con las píldoras que hace Morfeo en Matrix, con la diferencia del like, superlike o dislike (me gusta, me súpergusta, no me gusta); es atreverse a conocer gente que te aporte (sino, qué pereza) y viajar juntos a Sion, por el camino de la amistad, por el sendero erótico o el del compromiso más serio; o es quedarte en la matriz con alguien insulso, repitiendo patrones que solo te hacen daño (si lo ven como herrramienta de aprendizaje, Tinder sirve), que no te lleva a nada y que solo te hace perder el tiempo. ¡¿Qué quieres tomar, entonces?!

Yo ahora estoy caminando sola, tranquila hacia Sion... no obstante, hay algunos 'matches' (coincidencias) en espera...

Y aprovecho para dar mi cuña romanticona: celebren hoy el amor, la amistad, la declaración, la salida a última hora, el regalo, el detalle, a los amigos, al gato, al perro o al hámster. Nunca saben lo que puede pasar (eso sí, no se metan a Hollywood en la cabeza tampoco, por favor). Y si están pensando, "¡qué ridícula!", me escudo tras una afirmación de Benedetti: "En el amor no hay posturas ridículas, ni cursis, ni obscenas. En el amor todo es ridículo, y cursi y obsceno".

Si lo intentan y se va todo al carajo, brinden por eso y si descubren que Tinder al fin valió la pena, brinden por eso también... (E)

A propósito del Día del Amor... ¡Ay, Tinder!
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2018-02-14T22:16:38-05:00
En el Día del Amor, invitamos a una usuaria de Tinder, la aplicación geosocial que está entre las más populares del mundo para conocer gente nueva, a que nos cuente sus experiencias.
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