La tarde del pasado miércoles se encontró lo que sería un cementerio de la cultura manteña, de unos 10 forámenes (agujeros) diseminados, en un área de 400 m². Ocurrió en la zona montañosa del refugio de Vida Silvestre y Marina de Pacoche, entre Manta y Montecristi.

Así afirmó Oswaldo Tobar, coordinador del proyecto arqueológico Hojas-Jaboncillo, quien llegó ayer a la zona, ubicada a unos 48 kilómetros al suroeste de Manta.

Él acotó que el material pétreo y el tipo de cerámica –ya destrozada– que se halló, pertenecería a un asentamiento de la cultura manteña, la cual se desplegó en Manabí en el periodo de Integración, años antes del contacto con los españoles. El lugar está en el sur del sitio Río Caña, de Montecristi.

“Es una zona de tumbas, un cementerio, pero está totalmente saqueada”, afirmó Tobar. Observó que los huecos tenían unos 80 centímetros de profundidad, en promedio, y entre 2 y 3 metros de diámetro.

El cementerio fue localizado tras un patrullaje de control del personal de la Unidad de Protección de Medio Ambiente (UPMA) de la Policía Nacional en esta reserva protegida. Ahí vieron unas palas y los huecos. Se cree que los saqueadores estuvieron allí unos 20 días porque se encontraron velas, habanos (tabacos), restos de comidas y ropas.

Según agentes de la UPMA, también se hallaron imágenes religiosas. Para Tobar esto hace presumir que los saqueadores hicieron una especie de ritual.

El arqueólogo llevó varios vestigios para hacer un análisis y luego entregárselos al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, entre esos, una punta de lanza hecha de chonta.

Tobar dijo que verificará si la lanza fue usada por aborígenes o en el supuesto ritual. En el pasado, los ancestros enterraban a sus familiares en vasijas, en las que fundían metales como bronce, oro y plata.

Ayer, las autoridades dispusieron que la Policía custodiara el lugar y se iniciará una indagación sobre este hallazgo en una zona boscosa, lluviosa y de difícil acceso. (I)