La crema y nata de Hollywood celebra el próximo 22 de febrero su máxima fiesta: los Óscar. Sin embargo, además de premios al cine también hay otros elementos que ponen el toque especial esa noche, como es el caso del Governors Ball, una fiesta en la que 1.500 invitados degustarán un menú especial.

El chef Wolfgang Puck, encargado desde hace 21 años de la comida de esta gala, mostró esta semana a la prensa las docenas de opciones que cocinará con su equipo esa noche.

El menú incluye papas hornadas con caviar, pastel de pollo con trufas negras, ensalada de langosta con alcachofas, espárragos, habas, remolacha bebé y una vinagreta de cítricos.

También incluirá langosta con tocino, tomate y alioli de cebollino, shortrib de Wagyu (una carne especial) y salmón ahumado (350 libras), hasta en forma de la estatuilla de la Academia.

El cocinero austriaco además pensó en quienes son veganos en su catering y preparará varias opciones para ellos, como un risotto de truga vegana o algo menos elaborado como un chip de chirivía con puré de berenjena. Como postre no podían faltar las tradicionales estatuillas del Óscar hechas con chocolate, unas cubiertas de polvo de oro y otras simples en palillos, así como pops de fresa y chocolate blanco.

“Cuando hacemos un menú para 1.500 personas, tenemos que tener suficientes platos, así que hay algo para todo el mundo”, dijo Puck a la revista estadounidense People.

Agregó que en total son 32 platos salados y 21 postres los que se podrán degustar. Él, asegura, mezcla lo mejor del pasado y del futuro en su propuesta culinaria.

Como en toda gran cena, las bebidas son un importante acompañante, por ello, en esta ocasión los comensales podrán degustar 1.500 botellas de champán Piper-Heidsieck, 2.400 botellas de vino Sterling Vineyards. Incluso habrá una serie de cocteles para saciar la sed, como el penicilina, que es una mezcla de whisky, jarabe de jengibre y jugo de limón; o el blood & sand, que lleva whisky con vermú dulce, licor de cereza, jugo y un poco de piel de naranja. (I)