Crítica: Manny’s

Sábado, 27 de Enero, 2018 - 00h08
27 Ene 2018

Por Gourman

Cualquier restaurante con tanto tiempo en el mercado como Manny’s, merece atención. Existen tres locales, el de Víctor Emilio Estrada, el de Miraflores, y de la avenida Plaza Dañín. En un mercado en que restaurantes abren y cierran año a año, no solamente la permanencia, sino también el éxito que implica haber podido expandir su oferta en varios sitios, es meritorio. Y más aún con un producto difícil de manejar como el cangrejo. Si bien su carne es muy complicada de congelar sin que pierda sus propiedades, tanto en sabor como textura, las uñas son casi imposibles, cualquier comensal nota la diferencia entre uñas frescas y congeladas. Son por eso la prueba de fuego de un cangrejal. Y las de Manny’s estuvieron muy frescas, y de excelente sabor. La carne se desprendía fácilmente, en capas, sin quedarse pegada en la tenaza. Las uñas rebozadas y las gratinadas estaban perfectas.

Es una buena idea tener en la carta diferenciados los ‘cangrejos yumbo’, de los de tamaño regular. Así el cliente no tiene sorpresas. La diferencia de precio es razonable, un 20 %.

El piqueo rústico es ideal para compartir. Tiene scallops, uñas de cangrejo, pulpo, camarones y pescado apanado. El pegadito es uno de sus platos estrella. Algunos cangrejales, incluyendo la Pata Gorda, tienen variaciones de esta preparación. Sobre una cama de cocolón, carne de cangrejo de diferentes partes del animal, con una salsa hecha a base de tomates licuados con especias y algo de cebolla, se combinan con trozos de maduro, logrando un giro interesante en el sabor. No es un plato barato, de $ 15, pero es generoso en sus porciones. El pegado manglar el que más me gustó, ya que incorpora la grasa del cangrejo. Las salsas de ajillo y el encocado de Manny’s son buenas. Mejores que en la mayoría de los cangrejales, pero aún son muy agresivas. Podrían ser más sutiles para que el cangrejo predomine. Para ello se necesitaría una base más neutra, a la que se le podrían añadir una pizca de coco o de ajo. La carta del restaurante es en general buena. Tiene varios platos con jaiba, una buena alternativa al cangrejo, así como muchas preparaciones con concha negra.

Los carapachos rellenos gustaron mucho en la mesa. La carne mezclada con una especie de bechamel, ligeramente dulce, me recordó la receta a la que estaba acostumbrado en mi niñez, y que no había probado desde hace muchos años.

Otro plato recomendable, camarones gratinados con cangrejo, una muy buena combinación. Hubo otros, varios, que ya no pudimos probar, pero que lucían interesantes, como la sopa de cangrejo y la de jaiba, el trío de conchas, al natural, ajillo y encocadas, y la sopa de mariscos, o platos como el tsunami, que son una variación de la bandera, pero con cangrejo y mariscos en varias salsas.

Manny’s tiene una buena propuesta para este, uno de los mejores y más típicos productos de la gastronomía ecuatoriana. (O)

Crítica: Manny’s
Gastronomia
2018-01-27T00:08:18-05:00
Cualquier restaurante con tanto tiempo en el mercado como Manny’s, merece atención.
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