El 16 de julio de 2008, se celebró el acto de conformación de la compañía que construiría la Refinería del Pacífico, en el sur de Manta. Se anunció entonces que el complejo ayudaría no solo a dejar de importar derivados, sino a exportar los excedentes, y que en el 2013 estaría refinando 300.000 barriles y produciendo diésel, gasolinas y gas de uso doméstico.
La empresa United Oil Products inició el viernes los trabajos de mantenimiento de la unidad FCC (Fraccionamiento Catalítico Fluidizado) de la refinería de Esmeraldas, paralizada desde el 1 de marzo con el fin de constatar su estado actual y las razones por las que hay 12 puntos críticos en su estructura.
Por mutuo acuerdo terminaron los contratos con Vladmau y Promanti, empresas a las que Petroecuador dio contratos para reparar segmentos de la repotenciada Refinería de Esmeraldas.
Refinería iniciará proceso de para programada por 54 días. El petróleo que no se refine se exportará en venta spot dijo la empresa.
No deseo extenderme en contestar algo muy simple ni citaré ociosamente artículos legales. Es más bien un asunto de gramática. Al decir “... Pabel Muñoz acusado por peculado en Refinería del Pacífico” no estoy emitiendo una opinión, como indica en el punto 4, sino relatando algo que sucedió. Tampoco soy yo quien lo está acusando de cometer una infracción, como me acusa de hacerlo... Quien sí lo acusa y lo señala como presunto responsable es el CPCCS. Por lo tanto, no lo estoy acusando yo de nada sino dando cuenta de aquella acusación.
Me refiero a “La columna de Bonil”, publicada en la edición tanto impresa en la página 8, sección Opinión, así como en la edición digital de EL UNIVERSO y sus redes sociales, del día viernes 15 de febrero de 2019, que señala lo siguiente: “Pabel Muñoz junto a Glas, acusado por peculado en Refinería del Pacífico”; título que desde ya rechazo de la manera más enfática por atentar mi buen nombre, mi dignidad y la de mi familia.

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