Estoy dispuesto a seguir mi corazón.
Al perdonar, el amor divino fluye por medio de mí, sanando todo dolor y resentimiento.
Creo un mundo de unidad.
Hoy recibo con beneplácito las nuevas posibilidades que nacen en mí.
Yo soy el amor del espíritu expresándose en este mundo.
Yo soy uno con la sabiduría infinita.
La fortaleza divina se expresa por medio de mí como balance y confianza.
Yo soy guiado por las ideas divinas.
El gozo del Señor es mi fortaleza. ¡Yo soy el gozo de Dios!
El dejar ir abre el camino a las ideas espirituales.
Respondo el llamado de mi corazón.

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