Nunca faltan novelas que abordan el tema más escabroso y sensacional. Es inherente a la naturaleza del género novelístico.
Es la telenovela surcoreana que Teleamazonas difundió hasta ayer en su horario “estelar” de las… ¡5 de la madrugada! Una historia bien realizada que mezcla –en dosis moderadas y proporciones adecuadas– el drama, la comedia romántica, el suspenso y el thriller político.
Por medio siglo, la primera semana de enero en América Latina también ha servido para rememorar la entrada en 1959 a La Habana de los revolucionarios triunfantes, que es uno de los hechos más decisivos de nuestra historia.
A los historiadores no les gustan las novelas, salvo para divertirse. Apenas estas abordan un tema histórico, saltan, más aún si se trata de su tema, y con razón.
Sergio Ramírez, escritor, exvicepresidente de Nicaragua –se retiró a tiempo del sandinismo porque se percató de que con Daniel Ortega se había instaurado un remozado somocismo–, nos entrega un brillante artículo: ‘Esperpentos en perpetuo retorno’; señala que “la historia de América Latina es como una marea, con flujos y reflujos.

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