Hay estilos de escritura que ejercen la atracción de un amor a primera vista. Eso es lo que me pasa con el de Andrea Camilleri, a cuyo conocimiento llego bastante tarde en mi vida.
La última novela de Adolfo Macías se titula El mitómano (Seix Barral, 2018).
Los niños nos tratan de tú. Se dirigen a uno con total desparpajo, dicen lo que sienten y lo que piensan.
Aunque muchos esperan de una novela un retrato de época, o de un lugar, incluso una investigación minuciosa sobre determinado tema, la verdad es que la novela es un género escurridizo que parece dar lo que se buscaba pero que, a su vez, introduce subrepticiamente mucho más de lo previsto.
Y continúa el título del libro La novela ecuatoriana en el siglo XX. Frente a piezas de tanta enjundia –487 páginas, bibliografía inmensa, anotaciones de página complementarias, índice exhaustivo–, una empieza por preguntarse por el esfuerzo que ha supuesto publicarlo.

Páginas