Y si el lobo de Caperucita Roja denunciara a alguien que se acaba de devorar a una niña en el bosque… O si la bruja perversa de La Bella Durmiente denunciara a quien acaba de envenenar a una princesa... ¿Por qué estas comparaciones? Una cosa es ser villano y otra ser villano y encima descarado, desvergonzado, caradura y ruin.
Estoy dispuesto a seguir mi corazón.
Al perdonar, el amor divino fluye por medio de mí, sanando todo dolor y resentimiento.
En mi artículo de opinión titulado ‘Del superintendente de Compañías’ publicado en EL UNIVERSO el viernes 18 de enero de 2019, se me deslizó un lamentable error; en el séptimo párrafo, segunda línea, se lee el vocablo “intendente”, siendo el apropiado y además coherente con el título del artículo, el de “superintendente”.

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