Normalmente y de manera extensiva, se denomina “participación” a toda forma de intervención en un hecho delictivo, lo cual incluye a la autoría; sin embargo, ya en forma restrictiva, se denomina como participación en la mayoría de tratados de la parte general del derecho penal, a aquellas formas de intervención que no constituyen autoría y es en ese sentido que utilizaremos el término en el presente artículo.
Habiéndose originado cierta polémica con la presencia de un grupo de abogados extranjeros en calidad de observadores de Rafael Correa en el denominado caso Balda
Sin lugar a dudas, una de las instituciones con mayor recordación y descrédito a la vez, en la historia de la humanidad, es la Santa Inquisición, nombre con el que se bautizó a la Inquisición Pontificia, a partir de la emisión de la bula Excommunicamus por parte de Gregorio IX en el año de 1231. Esta forma de Inquisición sustituyó a la episcopal instaurada en 1215, luego del Cuarto Concilio de Letrán dirigido por el papa Inocencio III.
Casos como el llamado “Petroecuador” u “Odebrecht” han sido, son y serán objeto de intensa politización debido a sus protagonistas, así como de amplio tratamiento por parte de los medios de comunicación social, por su indiscutible interés público, factores que a los penalistas (fiscales, jueces, defensores) nos ponen a prueba en cuanto a la objetividad y manejo de la presión que crean los actores ciudadanos, incluida su participación, a veces irresponsable, a través de las redes sociales que claman por el desate de una ‘cacería de brujas’ o de una cruzada para el ‘exterminio de los corruptos’, amparados bajo la potestad de investigación penal que tiene atribuida y ejerce el Estado.
El debate sobre la sanción para la persona que no trabaja para el Estado pero pide, en perjuicio de él, una compensación económica, se reactiva con el caso Odebrecht.
Abogados de todo el mundo podrán formarse para llevar ante los tribunales a criminales de guerra de sus países en una nueva academia de derecho penal internacional.

Páginas