No se recuerda un estado de angustia como el que se vive actualmente en Ecuador con motivo de la elección del Consejo de Participación; tanto, que la elección de alcaldes y prefectos, siendo tan importantes para la vida comunitaria, ha pasado a segundo lugar de la preocupación ciudadana...
Yo creo que es obligación que los guayaquileños, guayasenses y todos los ecuatorianos decidamos el voto de la manera correcta, hacerlo porque tenemos la obligación de involucrarnos con el futuro del país.
Sí, por mi ciudad transformada –y para bien– en el último cuarto de siglo. Rescato de la campaña del 2019, para alcalde y concejales de Guayaquil que los cuestionamientos no son contra lo forjado en algo más del último cuarto de siglo, sino que se refieren a decisiones o actuaciones singulares, o para proponer reformas, argumentando que se pueden hacer mejores cosas.
Tras consultar a entendidos y leer a analistas generalmente acertados sobre la elección del llamado Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) llegué a la certeza de que el voto nulo es la única opción para salvar la república.
Nadie duda de que fue una gran “viveza” del correísmo (y sus amigos del siglo XXI en América Latina) poner un nombre rimbombante “Participación Ciudadana” a lo que era solo una buena manera de elegir y controlar todas las instancias del poder...
Andan por ahí sudorosos, angustiados, dicen que el ogro regresa al poder o se anula el juicio seguido en su contra si ganan los candidatos a miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) que identifican con él...
El Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) fue parte de la ficción que les vendió exitosamente el expresidente Rafael Correa a los ecuatorianos.
En la tradición ecuatoriana, ciertos académicos se quitan sus guantes para trabajar como políticos.
Hoy, a las nueve de la mañana, en el Centro Municipal de Gestión de Conflictos y Cultura de Paz, ubicado en Las Orquídeas, seis ciudadanos que desempeñan diversas tareas recibirán un reconocimiento a su comportamiento ético.

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