No conviene echar leña al fuego y menos en el terrible caso del incendio de las torres del barrio de Campanar de Valencia (España). No deja de ser una desafortunada ironía que este incendio se produzca de forma tan instantánea, como con la que arde cualquiera de sus fallas que con tanta tradición histórica están arraigadas a la cultura de esta gran ciudad. Pido perdón por llevar a la comparación este luctuoso hecho con el origen más emblemático de sus fiestas. Aunque querer racionalizar este suceso con comentarios y opiniones de nada servirá; lo que sí constata esta desafortunada negligencia en cadena es la de los que firmaron y ejecutaron este proyecto, y que por más que se quiera llegar al origen de las causas ya no se podrá devolver la vida a sus víctimas. Ahora habrá que revisar otros tantos edificios que se construyeron de igual manera, y pedir responsabilidades de esta incomprensible atrocidad. (O)

Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte, Albacete, España