Desde marzo de 2021 vivimos en pandemia por el COVID-19 que nos ha quitado seres queridos, entrañables amigos y sueños e ilusiones; nos ha llevado a replantear nuestras prioridades en la vida, quizás ayuda a que permanezcamos más unidos a nuestros familiares, dar valor a las pequeñas cosas, ser más empáticos y fortalecer nuestra fe.

La pandemia nos transformó, tocó reformar, crear leyes; el Estado creó incentivos para que el personal de salud permanezca trabajando; las instituciones públicas y privadas migraron al teletrabajo; se crearon nuevas formas para dar servicios a la ciudadanía y mantener orden en el país. No obstante, la pandemia no solo es sanitaria sino social, está presente todo el tiempo en la inseguridad, corrupción, violencia, etc. El Estado tiene obligación de generar prevención, sanción, erradicación y reparación. (O)

Nadia Wendoline Villón Rodríguez, abogada, Guayaquil