Esta opinión para los lectores sobre el ataque informático, ojalá ayude a entender con más detalle lo sucedido el 14 de julio de 2021: el ransomware –o secuestro de datos del sistema– a la CNT (Corporación Nacional de Telecomunicaciones).

Partamos por conocer que el ransonware es un malware (software malicioso) que puede invadir las computadoras y los servidores de forma manual o automática. No siempre es necesario que haya un hacker o persona experta en computadoras para cometer un ataque, el cual puede ingresar por correo electrónico, dispositivos USB, páginas web, etc., y expandirse automáticamente por toda la red encriptando archivos y carpetas; también puede penetrar por la ip pública (dirección que se asigna al dispositivo que se conecta directo a internet), si es manipulado por un hacker profesional. Conociendo lo expuesto, primero se debería investigar con expertos en tema de seguridades informáticas, antes de echar la culpa a los hackers, y proceder a tomar medidas urgentes que ayuden a verificar por dónde surgió el ataque y cómo resolverlo. En este contexto hay varias alternativas que se pueden hacer para corregir: pagar a los dueños de ese malware para desencriptar los archivos (no recomendado, y el pago normalmente es por criptomonedas); eliminarlos con antivirus, licencia actualizada (no free); formatear todo y subir los backups a los servidores. La incógnita surge de inmediato: ¿la CNT tendrá las dos últimas alternativas de solución descritas? El caso es que una vez solucionado de cualquier manera, deberá implementar medidas de prevención más eficaces para un ISP (proveedor de servicios de internet) que garantice la estabilidad del servicio y la confianza de los usuarios, ya que los clientes buscan la seguridad cibernética en un mercado que es de mucha competencia. (O)

José Antonio Cruz Tobar, licenciado en Sistemas de Información, Guayaquil