Muchos padres de familia se harán preguntas como:

1. ¿Cuál es el criterio técnico-científico para tener la seguridad de que nuestros hijos no se van a contagiar de COVID-19, si los adultos dan muestras de irresponsabilidad sanitaria, no se diga los niños y adolescentes que por su naturaleza se inclinan a los juegos y desafíos entre ellos ?

2. En el caso de contagios estudiantiles, ¿no llevarán la enfermedad a sus hogares, poniendo en riesgo a familias, empleados domésticos?

3. ¿Cuántos padres se tomaron el riesgo de enviar a sus hijos a clase presencial?

4. ¿Es esto acaso un experimento de autoridades para ver qué pasará?

A nivel mundial se ha visto que el coronavirus con sus variaciones y mutaciones afecta ya a grupos de menor edad, incluso en nuestro país hemos lamentado la pérdida de jóvenes por esta causa. Estoy de acuerdo que esto, sin duda, la educación presencial, mejora la calidad de la educación, pero no garantizará la salud y la vida de los estudiantes y de sus familias. Como hemos experimentado, el problema no es diseñar medidas y recomendaciones sanitarias; el verdadero problema es que se cumplan. Es temprano aún para el retorno de todos a las clases presenciales, esperemos que esto no llegue a ser una medida errada del Gobierno. (O)

José Adolfo Chang Lúa, ingeniero industrial, Guayaquil