La pandemia del COVID paralizó al país y a toda actividad comercial, la droga era la única mercadería que se vendía, la delincuencia se organizó y se multiplicó, les dio trabajo a muchos y a sus familias, se tomaron sectores de la ciudad, y del país. Estos grupos delictivos se han expandido, secuestran, asaltan, roban, y ahora se creen con derecho a cobrar impuestos (vacunas) para darnos seguridad, pero a diferencia del SRI, el evasor paga con la pena de muerte.
La inseguridad se debe a que no hemos entendido que los derechos humanos son de las víctimas y no de los delincuentes, nuestras leyes son demasiado “bondadosas”. Muy pocos victimarios van a la cárcel, o se quedan con arresto domiciliario, y seguridad privada con la misma policía, y si van a la cárcel, llegan a un spa. ¿Qué leyes podemos esperar de una Asamblea, con mayoría de un partido político, en el que sus dirigentes están presos o prófugos? ¿Qué podemos esperar de un CNE que ha permitido que esto suceda?
El crimen organizado tiene leyes, su ley “metálica” de “plata o plomo”, que pone en peligro al Gobierno, el sistema de justicia, y rebasa la legislación vigente, si queremos que el Ecuador vuelva a ser seguro, nuestras leyes deben ser “proporcionales a la gravedad del delito”, los sicarios deben tener el mismo destino que sus víctimas, como lo fue en Ecuador entre 1857 y 1896 y está vigente en muchos países del mundo. ¿Es este el Ecuador que queremos? (O)
Publicidad
Juan Orús Guerra, arquitecto, Guayaquil











![[En Vivo] Liga de Quito vs. Técnico Universitario por la fecha 14 de la Liga Ecuabet](https://www.eluniverso.com/resizer/v2/CARIYKNSEFGPHHMUBCGKWGYMKA.jpg?auth=fb3f05b84827bbade0fba8a7bde17946bdfabe2f19512a5e2f3cb6a07f58c82f&width=80&height=80&quality=75&smart=true)







