Muchos pescan a río revuelto durante el paro nacional, no solo los violentos, intransigentes y terroristas protestantes, sino los expendedores de alimentos, dulces y de otros productos que les han trepado los precios por las nubes. Ni una autoridad controla los precios de productos, de bienes y servicios (barbería, taxismo, etc.).

No tenemos mercados, las tiendas de barrios no tienen grandes volúmenes de víveres. Obligados solo vamos con dinero en la mano o con la tarjeta de crédito a supermercados que tienen muchas perchas vacías, no hay legumbres, hortalizas, granos, hierbas que dan sabor a las comidas, huevos..., ni fundas plásticas sino que venden fundas ecológicas que cuestan más, por tanto llevemos una canasta. Los precios subieron por el paro, el pueblo no tiene un defensor. (O)

Edgardo Villamar, Guayaquil