Reformas a la Ley de Transporte Terrestre aprobadas por la Asamblea ponen en riesgo la existencia de las aplicaciones móviles de transporte que operan en Quito y Guayaquil con miles de usuarios, de forma digital conecta conductores con usuarios en áreas y horas donde otros no operan y con pagos con tarjetas de crédito o con efectivo.

Esta posibilidad es anulada por las reformas a dicha ley y no da la libertad de elegir el servicio de su preferencia. Ley poco ética que fomenta el abuso y anula la competencia, concepto fundamental para lograr eficiencia, fiabilidad y seguridad. Esta reforma castiga el servicio que brindan las plataformas y premia el pésimo servicio de los ‘amarillos’. La vía expedita para abolir monopolios es el mercado, mediante la competencia, creando la igualdad de las condiciones para que todas las empresas de transporte compitan y sea el mercado el que fije los precios, y sea el usuario el que decida la empresa de su preferencia, no se coarte su derecho a la libertad de elegir. (O)

Ramiro Javier Madrid Rodríguez, Quito